Su carisma, empeño y perseverancia hacen de esta joven una atleta súper especial. La vida le jugó una mala pasada con su enfermedad, sin embargo, ahora la ha compensado con su gallardía, esmero y coraje.
Es Enma Madrid Vallecillo, una destacada gimnasta de 19 años que con mucho orgullo nos representará en las olimpíadas de Centroamérica y el Caribe que se realizarán del 25 al 30 de noviembre.
Desde muy pequeña soñó con ser famosa y admirada por todos y por fin ha cristalizado ese anhelo.
"Yo soy la mejor, me gusta tanto lo que hago que mi rutina la realizo hasta dormida. Sueño con seguir representando a mi país y conocer muchos lugares", dijo con una sonrisa pícara.
Inició la aventura en los deportes a los 12 años y por casualidad. Asistía al Instituto Sampedrano de Educación Especial, Isee, y recibió una invitación para formar parte del grupo de atletas.
La ayuda de su madre Virginia Vallecillo fue un pilar fundamental para que Enma aprendiera las rutinas practicando constantemente. Recuerda que su primera competencia fue en el 2002 en Tegucigalpa, en el complejo olímpico Simón Azcona.
"Sentía que mi corazón latía a mil por hora, era la primera vez que mi pequeña se enfrentaba con el público en el ámbito local, no sabía cómo reaccionaría", dijo Vallecillo. En esa ocasión la joven ganó sus primeras medallas de oro.
Ése era sólo el principio de la gran batalla que tenía que ganar porque a partir de ese momento iniciaron las competencias internacionales.
La experiencia que más recuerda es la de Irlanda del Norte, donde tuvo una excelente participación logrando tres medallas de plata y una de bronce en las rutinas de manos libres, aro y pelota.
A su corta edad ya ha ganado 18 medallas, entre oro, plata y bronce.
Un nuevo reto
Actualmente Enma se prepara junto a su compañera Marina Cuevas, de 35 años, quien también ha destacado en varias competencias, la más reciente en Beijing, donde logró una presea de oro en la rutina de manos libres.
A ellas se suman 28 atletas de los equipos de natación, fútbol, atletismo y gimnasia que tienen la fe de poner muy en alto el nombre de nuestro país.
Su instructor Rony Pinto está muy entusiasmado y dice que espera que tengan una excelente participación.
"Todo el grupo ha mostrado interés en poner en alto el nombre de su país y ganar muchas medallas", comenta.
Señala que Enma y Marina son atletas muy disciplinadas que practican sus rutinas semanalmente. "Son jovencitas con mucho futuro. Han demostrado tenacidad en lo que hacen, para ellas no existen los límites, en la mente está la única barrera que el ser humano puede tener", asegura Pinto.
Como parte de su experiencia le ha tocado trabajar con niñas sin ningún problema físico ni mental y su sorpresa ha sido que éstas presentan mayor dificultad al aprender la misma rutina.
Cómo se preparan
Pinto es voluntario comprometido, maestro de educación física con certificado en entrenamiento de educación especial y lleva siete años de entrenamiento.
La preparación incluye ocho semanas ininterrumpidas de prácticas. Las rutinas son las mismas a nivel mundial con niveles de dificultad mayores según la edad y el grado de retardo.
En este caso, se prepara con la técnica de repetición y entrenamiento serio y regular.
La meta de Pinto es demostrar que estos atletas especiales son capaces de desarrollar muchas habilidades.
"Son extraordinarios seres humanos, inteligentes, cariñosos agradecidos y sinceros", expresa.
Comenta que lo difícil es que cada atleta tiene su carácter, unos son muy inquietos, otros agresivos o hiperactivos y se buscar nivelar los grupos para que no se peleen entre ellos.
Como parte de sus anécdotas comenta que cuando viajó a Beijing no podía comunicarse con nadie.
"No hablé durante todo el viaje, pero me llamó la atención que mis pequeños no tuvieron ningún problema, allí entendí que los niños especiales tienen una manera de comunicarse espontáneamente", finalizó.
Unas de las peticiones de estos atletas especiales, es recibir el apoyo moral de los hondureños, pues a diario se esfuerzan para hacer un buen papel durante las olimpíadas centroamericanas.