El hotel estrella de Miami Beach es, sin duda alguna, el Fontainebleau, que abrió sus puertas en 1954 con un estilo muy sobrio y elegante que lo ha caracterizado desde aquel entonces, acorde al sello que le impuso su gestor y creador intelectual, el arquitecto Morris Lapidus.
Pero en este 2008, tras su cierre temporal desde 2006, abrió nuevamente sus instalaciones durante una espectacular gala coronada de espectaculares modelos como Heidi Klum, Miranda Kerr, Alessandra Ambrosio y todo el séquito de belleza del esperado Victoria’s Secret Fashion Show 2008 el próximo 3 de diciembre.
Los anfitriones de la noche fueron el propietario del inmueble, Jeffrey Soffer, y su director ejecutivo Don Soffer.
Las invitadas a la reapertura del mítico hotel eran, en su mayoría, rubias. Paris Hilton no solamente estaba por cuestiones de agenda publicitaria, sino por asuntos de familia, el hotel que se reabría tras un tiempo cerrado es de la cadena que la otrora aspirante a presidenta heredará algún día.
Así que para celebrarlo, allí estaba enfundada en un vestido de paillettes verde y vertiginoso escote, al que le sobraba el collar de pedrería con el que lo adornaba.
La segunda rubia de la noche hacía acto de presencia mucho más correcta y comedida. Gwyneth Paltrow lució un minivestido blanco con escote corazón, muy propio de ella en esta glamurosa época de su vida, que no embellecía con nada más que su persona.
Kate Hudson eligió un ajustado vestido turquesa, de licra y espalda con cremallera, muy en la línea de la estética ochentera Miami Vice que pedía el evento.