Si Barack Obama resulta electo presidente de Estados Unidos el 4 de noviembre, en su gobierno podrían reaparecer figuras demócratas que evocan la estabilidad y prosperidad de la era Clinton.
Si el republicano John McCain logra doblegar la tendencia y ganar las presidenciales, su gabinete estaría integrado por "halcones" expertos en política exterior y defensores del liberalismo económico, según sus asesores. Entre los asesores de Obama hay luminarias del gobierno de Bill Clinton como Larry Summer, a quien algunos expertos ven frente al Tesoro, precisamente en tiempos en que EUA lucha por mantenerse a flote en la peor crisis económica mundial desde la Gran Depresión de 1930.
El secretario de Estado demócrata debe ser un diplomático ejemplar para revertir la controvertida imagen del país en el extranjero y llegar a los aliados europeos para que brinden su apoyo en Afganistán e Irak.
El candidato demócrata en las presidenciales de 2004, John Kerry, es particularmente apto para la función. Su cosmopolitismo y conocimiento del idioma francés serán un factor capital en lugar de una traba, como lo fue durante su fallida campaña contra el actual presidente George W. Bush.
Pero Obama también puede volcarse hacia el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson o incluso hacia Richard Holbrooke.
La ironía es que Obama, de 47 años, ha basado su campaña en la palabra "cambio", pero en tiempos de dificultades domésticas e internacionales procurar el retorno de los viejos nombres puede despejar los rumores sobre su inexperiencia en al Casa Blanca.
¿Puede Hillary Clinton ser uno de esos retornos del pasado? La gran perdedora de las primarias demócratas ha rechazado un eventual puesto en el gabinete y puede preferir promover el tema de la salud universal en el Senado.
Ambas campañas tienen equipos de transición para examinar futuros miembros del gabinete.
Para McCain, de 72 años, el ex aspirante a vicepresidente demócrata Joe Liberman es un buen candidato para ocupar el cargo de secretario de Estado. El senador por Connecticut abandonó a su partido para hacer campaña por su viejo amigo republicano.
El ex senador por Texas, Phil Gramm, era considerado un probable candidato para dirigir el Tesoro, pero debilitó sus posibilidades y las de McCain al acusar a los estadounidenses temerosos de su bienestar financiero de ser una "nación de llorones".
"De los asesores de Obama se puede armar una lista de candidatos", indicó el analista de Brookings Institution a la AFP. "Pero la ironía de la cuestión es que cuando se llega a ese punto, un buen número de personas le dan la espalda al Presidente electo. El único Presidente que anunció que tenía a todos los que él quería para formar su gabinete fue Dwight Eisenhower", agregó.
Prometen ocuparse de América Latina, pero difieren cómo
Washington. El demócrata Barack Obama y el republicano John McCain han prometido que América Latina volverá a ser una región preferente si llegan a la presidencia estadounidense, pero la incertidumbre económica no les ayudará, predicen analistas.
América Latina no ha estado muy presente en la campaña presidencial, centrada en la crisis económica y los desafíos militares que aún tiene Estados Unidos por delante. Pero como en el resto de temas, McCain y Obama han mostrado puntos de vista sustancialmente diferentes sobre los tratados de libre comercio, las relaciones con Venezuela o la lucha antidrogas. El momento en que América Latina ocupó más tiempo durante los intensos debates entre Obama y McCain fue en el último encuentro televisado de ambos, el 15 de octubre. "El senador Obama, quien nunca viajó al sur de nuestra frontera, se opone al acuerdo de libre comercio con Colombia (...) nuestro mejor aliado en la región", criticó McCain, que ha viajado al país caribeño y a México varias veces.
"Creo en el libre comercio, pero por mucho tiempo, ciertamente durante el curso de la administración Bush, con el apoyo del senador McCain, la actitud ha sido de que cualquier acuerdo es un buen acuerdo comercial", contraatacó Obama.
El demócrata ha declarado que quiere renegociar el TLC con México porque no se cumplen los estándares laborales y ambientales de rigor, un proyecto que podría destapar una auténtica caja de Pandora.