
La extracción de arena sin seguir los parámetros técnicos adecuados en el cauce del río Pelo preocupa a los pobladores de los barrios y las colonias del sector sur de El Progreso, quienes temen lo peor en invierno por el debilitamiento del suelo en el referido lugar.
Desde el año pasado la Alcaldía autorizó a la empresa Juárez a sacar material del centro del río a cambio de que ésta ayude a balastar las calles de varias comunidades del municipio.
Isidro Suazo Chimilio, presidente de la red de desarrollo humano de El Progreso y vecino del barrio Suyapa que colinda con el río Pelo, manifestó que en reiteradas ocasiones han solicitado a los encargados de la Unidad Municipal Ambiental, UMA, y al Departamento de Justicia de la Alcaldía que frenen esa labor para evitar consecuencias mayores por el socavamiento en el río, pero nadie los escucha.
En octubre de 1998, el huracán Mitch destruyó aproximadamente 200 viviendas en esta zona. El temor de los habitantes es que por el desorden con el que están extrayendo el material se debiliten las paredes del referido cauce y que con las primeras lluvias éstas puedan ceder y dejar en la calle a decenas de familias.
Vulnerables
Chimilio agregó que antes de hacer trabajos de este tipo sus ejecutores tienen que realizar las mediciones técnicas y supervisión permanente para evitar equivocaciones, lamentablemente en el lugar sólo se encuentran empleados de la empresa Juárez, cuando también debería estar un ingeniero municipal.
“Hemos comprobado que un buen porcentaje de la arena es almacenada en un plantel de la referida empresa ubicado en el barrio El Barro, en las proximidades del instituto El Progreso, para su propio beneficio”, señaló.
El dirigente dijo que no se justifica que estas personas con el cuento de mejorar las calles se estén aprovechando del recurso, poniendo en peligro a centenares de pobladores que aún no olvidan el fantasma de las inundaciones y los estragos dejados por el Mitch.
La maquinaria trabaja a unos 300 metros en la parte de abajo del puente que comunica a El Progreso con Santa Rita.
Lamentó que las autoridades municipales no se hayan percatado del peligro al cual exponen a los pobladores.
Suazo Chimilio manifestó que desde hace años gestionan ante el Gobierno y los organismos internacionales un financiamiento de 90 millones de lempiras para dragar y canalizar el referido río que se encuentra asolvado, pero hasta la fecha todo ha quedado en estudios.
Mientras la obra es aprobada, los habitantes han hecho sus propias obras de protección, muchos han colocado enchapados de piedra y otro tipo de materiales para amortiguar el golpe de la corriente de agua que generan las lluvias en el cauce.
“No podemos quedarnos de brazos cruzados, primero no logramos la ayuda para proteger la zona y para colmo de males las autoridades edilicias permiten que personas ajenas vengan a llevarse el material sin tomar en cuenta los parámetros técnicos para evitar deslizamientos de tierra”, señaló.
Hace meses, personal de la Comisión Ejecutiva del Valle de Sula, Cevs, realizó una inspección en los tramos más peligrosos del río y se comprometió a iniciar la construcción de gaviones, pero todo se quedó en promesas.
Indicó que similar situación atraviesan el resto de las comunidades del sector sur, comenzando desde la aldea La Pita hasta llegar a Agua Blanca, lugares en los cuales es urgente canalizar las quebradas.
Entre las más peligrosas están las de Las Minas y Guacamaya; en lo que va del año, y a consecuencia de las lluvias, éstas han aumentado su caudal, provocando pérdidas en los cultivos de granos básicos en la zona.
Autorizan
Juan Carlos López, titular de la UMA de El Progreso, dijo que ellos han permitido la extracción de material con el fin de ayudar a decenas de aldeas en el mejoramiento de calles.
“La maquinaria de la empresa Juárez se encarga de sacar la arena y enviarla a los diferentes lugares en donde nosotros desarrollamos las labores sin ningún costo, ellos sacar parte de ese recurso para su propio beneficio como una forma de pago por la labor realizada.
No es cierto que no vigilemos esos trabajos, estamos pendientes de que se aproveche el recurso y a la vez de que se haga el canal en el centro del cauce para mejor circulación del agua”, expresó.
Francisco Villatoro, propietarios de volquetas, dijo los trabajos que se ejecutan son diseñados con miras a beneficiar a los habitantes para que el río tenga una vía libre en momentos de una crecida.
Durante los últimos meses se logró limpiar de sedimento más de 300 metros. “Creemos que es una necesidad sacar ese material para no entorpecer el curso de la corriente del río Pelo”, indicó.
Mientras esto ocurre en la parte baja del río, la montaña Mico Quemado, y específicamente donde nacen estos afluentes, los habitantes de varias comunidades se han unido al Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillado, Sanaa, para sembrar arboles y evitar la deforestación en el sector que provoca deslizamientos.
Carlos Escobar, dirigente ambientalista de la Perla del Ulúa, dijo que es una necesidad que la población esté consciente de la importancia de proteger los recursos naturales y evitar la tala de bosques en la montaña y en las riberas de los ríos.
12:00am