Las autoridades policiales continúan con las investigaciones para esclarecer la muerte de Crinlis Elvia Peña, de 21 años, y su hijo Franklin Merary Villeda, de tres años.
Los agentes de la Dgic ayer realizaron una nueva inspección en el lugar de la escena del crimen para buscar elementos que logren identificar a los involucrados en el hecho.
Los cuerpos de la madre e hijo fueron trasladados de San Pedro Sula el sábado por la noche a la comunidad de Cuchilla del Águila, donde fueron velados y ayer a las siete de la mañana se les dio cristiana sepultura en Corquín.
Merary Villeda, esposo y padre de las víctimas, con profunda tristeza pidió justicia. "No es posible que me mataran a mi familia. Este caso debe investigarse. Me mataron lo que más amaba en mi vida", lamentaba entre lágrimas.
Fue un doloroso Día de la Madre; los nueve hermanos de Crinlis acompañaban en todo momento a su madre. Tránsito Robles con gran fortaleza manifestó que todo lo dejaba en las manos de Dios. "Ya no los podemos revivir, me resigno, pero Dios hará su justicia".
Autopsia
El dictamen forense que envíen esta semana desde San Pedro Sula será vital para esclarecer cómo murieron estas personas, ya que hay indicios que llevan a presumir que Crinlis pudo haber sido violada y que el menor estuvo sometido mientras asesinaban a su madre.
"No se descarta que ambos fueron sometidos a torturas, a violencia, puesto que los elementos que encontramos en sus cuerpos revelan que se pudo haber dado este tipo de agresión antes de que los asesinaran", explicó Reynaldo Rubio, coordinador de la Dgic.
Se mantiene la hipótesis de enemistades que surgieron por los problemas con la Junta de Agua en la comunidad. Según el relato de testigos, uno de los posibles hechores quería apoderarse del predio donde está el nacimiento de agua que abastece a Cuchilla del Águila, Merary Villeda formaba parte de la junta, fue el principal opositor a estas intenciones y desde hace un año habría sido amenazado.
Clave
Por la forma como se dio la muerte, se presume que los delincuentes vigilaban la vivienda donde vivía la familia Villeda.
Más muertes
Los informes policiales reportaron este fin de semana la muerte de siete personas en Copán, sumado a las dos que se registraron en este hecho repudiable de Corquín.
En Copán Ruinas se reportan dos muertes. Ayer a las 10.40 de la mañana, en la aldea Agua Buena, se reconoció el cuerpo del agricultor José Gustavo García, 35, quien murió a consecuencia de heridas de arma de fuego. Mientras en la aldea Malcote se reconoció el cadáver de Gelio Guerra Manchamé, 25, originario de la aldea Los Llanos de La Puerta, Copán Ruinas. Se desconoce cómo se suscitó su muerte ya que su cuerpo estaba en estado de descomposición y tenía reporte de desaparecido desde el 4 de mayo.
En La Entrada se informó de la muerte de dos personas a las 4.25 de la madrugada en el barrio Suyapa. Erick Mauricio Ramos, 33, labrador y José Wilmer Pineda Mejía, 19, originario de Chepelares, La Jigua.
Ambos presentaban múltiples heridas de arma de fuego. Los testigos señalaron que ambos sujetos se encontraban en un billar del lugar y salieron en horas de la madrugada, se presume que los estaban esperando, luego solo escucharon los disparos y de inmediato se dio aviso a las autoridades.
En vida
Erick Mauricio Ramos, 33, trabajaba como labrador y es originario de San Jerónimo, Copán.
José Wilmer Pineda Mejía, 19, originario de Chepelares, La Jigua y residente en La Entrada.
Además:
Otra muerte
En el municipio de Cabañas se informó el reconocimiento de Luis A. Rodríguez, 20, quien murió por heridas de arma de fuego.
Violencia
Sólo el fin de semana se reportan siete muertos en Copán, esto dispara las estadísticas que se manejan en la zona.