La ilusión que toda madre pone en un hijo desde que lo carga nueve meses en el vientre hasta que lo ve crecer, estudiar y realizarse, acabó repentinamente para un grupo de madres a quienes la violencia y las vueltas que da la vida les arrebataron a sus más grandes tesoros.
Son 30 señoras que se unieron con el único fin de ayudarse para soportar el dolor de perder lo más grande para una madre: sus hijos.
Una vez al mes se encuentran con el fin de platicar y contarse sus penas, consolarse y a veces simplemente para llorar.
La mayoría perdió a sus hijos a causa de la violencia. Sin piedad, desalmados sin corazón se los arrebataron de su lado para robarles un simple celular o un carro.
Otros fueron víctimas de la delincuencia porque se encontraron, desafortunadamente, en el lugar equivocado.
Algunas quedaron viudas y otras soportan la desdicha de perder a sus hijos y otros parientes en tragedias causadas por "locos del volante" o enfermedades.
Significado
María Elena Micheletti, que perdió una de sus dos razones para vivir, cuenta que, en el grupo Solidaridad, muchas madres han encontrado un hombro en el cual apoyarse. Juntas hablan el mismo idioma del dolor, se entienden y se comprenden, a veces sin necesidad de decir una sola palabra.
Para unirse al reclamo colectivo por la paz, ellas marcharán pidiendo que la violencia no siga. Vestirán de blanco y marcharán en silencio. Sus camisas lo dirán todo. Hoy, Día de la Madre, muchas de ellas querrán dormir todo el día y transportarse a otro mundo. Los recuerdos volverán y no habrá espacio para celebrar.<