
estarbien Sexualidad
Los besos y la teoría
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La mayoría de los humanos besamos, puede ser en las mejillas, en la boca, en la frente o en algún lugar que de pronto se nos antojó. Y cuando lo hacemos, solemos no pensar mucho en lo que nos motiva, o lo que ese acto desencadena, ni el origen de ese abrir y cerrar de labios. Tampoco nos preguntamos por qué movemos la cara hacia un lado o hacia el otro al besar y, mucho menos, qué cantidad de bichos y bacterias nos estamos pasando. Pero lo cierto es que el beso es un tema que se ha estudiado desde muchas perspectivas. Desde el punto de vista antropológico, hay que decir que si bien el 90 por ciento de los habitantes del planeta besamos en los labios, hay un 10 por ciento que no lo hace y lo considera inadecuado o por lo menos muy poco atractivo. Algunos prefieren olerse o frotar nariz con nariz, como el famoso beso esquimal, que también es común entre algunas tribus de África, de Nueva Zelanda y de Malasia.
Un beso prolongado y apasionado, enciende la energía sexual, provoca placer y ayuda a disminuir las tensiones. ¿Por qué a la derecha? ¿Es una especie de código social, como saludar con la mano diestra? En realidad, lo que suponen es que la mayoría de las madres, independientemente de si son zurdas o diestras, cargan a sus bebés sobre el brazo izquierdo haciendo que el cuerpo de ella le quede al pequeño a su derecha. Así, aprendimos a asociar el calor y la seguridad con la inclinación hacia la derecha; además de que la mejilla izquierda está controlada por el lado más emocional del cerebro. ¿Será que por eso los besos sociales, para saludar los damos del otro lado? ¿Será una manera de poner distancia?
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