Carolina Adrina Herrera En Privado

Tu vida transcurre entre Madrid, Nueva York y Extremadura. En la finca Los Guateles, una inmensa dehesa situada en Aliseda (Cáceres), a los pies de la Sierra de San Pedro, Carolina disfruta de sus momentos más íntimos con su marido, Miguel Báez y sus hijos, Olimpia de la Concepción que ya tiene 3 años y Miguel de dos, Ban-Ban (sí, como el pequeño de Los Picapiedra, «es que es un poco cavernícola», bromea su madre).
Carolina Adriana Herrera hija, espera ya ansiosa la llegada de su tercer bebé. La joven quien es hija de la famosa diseñadora venezolana, Carolina Herrera, cuenta que no quiere saber el sexo de su hijo.
Ella y su marido, el torero español Miguel Báez también conocido como “El Litri” quieren esperar a conocer el sexo del bebé hasta el nacimiento. En este momento de sus vidas apuestan más que nada a sorprenderse.
A pesar que éste es el tercer embarazo de la hija de Carolina Herrera, la pareja lo vive con mucho asombro y tranquilidad, al menos eso es lo que ella le contó a la Revista Hola!
La pareja se casó el 19 de junio de 2004 en “Los Guateles”. Entre toros bravos, alcornoques y eucaliptos es donde la mujer que se enamoró de un torero y dejó la alta sociedad neoyorquina para empezar una nueva vida en España se siente más a gusto. Dispuestos a compartir con ella un día familiar en el campo nos reunimos en Rocamador, el precioso hotel Monasterio de sus buenos amigos Lucía Bosé y Carlos Tristancho, a un paseo de su casa. Y allí nos habló con pasión de su último trabajo: CH. No en vano es la fragancia que resume los recuerdos y emociones de sus 38 años.

MI PAPEL EN CAROLINA HERRERA
Hace diez años que empezaste tu colaboración en la empresa con 212, una fragancia muy neoyorquina. Esta nueva, CH, ¿refleja tu madurez?
El primero era muy del momento de Nueva York, y éste resume mis vivencias de ahora hacia atrás, es un poco nostálgico, pero de una nostalgia moderna.
¿Tienes un don especial para los olores?
No creo. Trabajo mucho con el instinto aunque también he aprendido de los narices profesionales. Ahora soy capaz de poner adjetivos a aromas que van más allá de dulce, fresco, fuerte, amargo... y a reconocer otros matices.

¿Qué papel juegas en el negocio familiar? ¿Es el puesto que habías deseado?
Nunca pensé que terminaría trabajando con mi madre. He hecho cine hasta hace cuatro años, así que no ha sido «quiero dedicarme a algo, a ver, mami, dame un empleo». Todo empezó porque me llamaron para ver si colaboraba en un perfume nuevo, que fue 212, y esa relación funcionó. Vieron que yo podía representar otra parte de la historia de Carolina Herrera.
¿Están muy unidas?
Sí, cuando está en Nueva York y suena el teléfono en Madrid a las cinco de la tarde, sé que es ella, se está despertando y me pregunta cómo estás, qué haces... Cuando está en España, en la misma franja horaria, me llama por la mañana, por la tarde y por la noche (carcajadas).

¿Te sientes libre para crear? ¿Cuáles son los límites que te marcan?
Me siento libre para decir todo lo que quiero y los límites que me imponen son económicos. Hay veces que deseo realizar algo que se puede lograr artesanalmente, pero no se puede producir.

MI ETAPA ESPAÑOLA
¿Qué echas de menos de la vida que tenías en Nueva York? Figurabas en las listas de las jóvenes neoyorquinas que frecuentaban las fiestas más exclusivas.
Sólo el día a día con mis amigas de toda la vida. Pero tampoco tanto porque estamos continuamente en contacto. Voy mucho a Nueva York, y toda la familia lo hacemos un mes al año, entre noviembre y diciembre. Por regla general, voy yo primero con los niños y luego viene Miguel.

Le conociste rodando tu documental sobre el mundo del toro.
No tuvo nada que ver con el documental, me lo presentaron en aquel momento, pero ni lo filmé ni nada. Fue una coincidencia.

Y ahora ¿cuál dirías que es tu plan más divertido?
Quedarme en casa. Antes me encantaba ir en coche con Miguel por la costa y parábamos en cualquier parte, pero ya no lo hacemos porque los niños son muy chiquitos. Nos encanta improvisar, tanto es así que el destino del viaje de novios lo decidimos en el aeropuerto. Allí mismo compramos los billetes.

UN ESTILO NADA FORMAL
Te gusta el look desenfadado.
Sí, sí. No me gusta estar uniformada a la moda y siempre mezclo ropa de H&M, por ejemplo, con otra de marca. El total look me espanta. Compro un bolso cinco años después de salir. No estoy superobsesionada con la ropa, aunque me encanta.
¿El colmo del estilo?
El estilo es más cómo caminas y cómo te sientes. Y, desde luego, menos es más.

¿Tus prendas básicas?
En invierno, soy muy de vaqueros. En verano, me pongo muchísimos vestidos.

Si tuvieras que darte un lujo...
Alquilaría un velero con mi familia y amigos una semana por el Nilo, sin teléfono, ni correo electrónico.



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