Existen ciertas pautas que se pueden poner en práctica y que ayudan a mejor el ambiente en la oficina y hasta con el jefe.
Si éste está irritado o hay que darle una noticia negativa, es mejor esperar a tener algún dato positivo que amortigüe su disgusto. Es importante mantenerse tranquilo antes de enfrentarse a un problema del superior. Si el tema es grave, defiéndase. Si no, lo mejor es aceptar responsabilidades con aplomo. En todo caso, en una situación complicada no hay que escatimar sonrisas.
Sin llegar a la hilaridad, ver una expresión amable y una actitud solícita ayuda mucho. Si el ambiente se enrarece mucho, es recomendable desaparecer y cumplir alguna gestión.
El "peloteo" suele ser muy utilizado por algunos empleados y muy mal visto por otros. Incluso a algunos cargos les llega a exasperar la actitud servil de ciertos subordinados.
Sólo funciona cuando es dosificado y razonable.
En las cuestiones personales se corre el riesgo de entrar en una espiral de favores y esclavitud. Pero puede ser algo contraproducente si se hace abiertamente.
En cuenta
Con el tiempo, si ha colmado de atenciones y sobre todo de eficiencia, el empleado puede tomarse alguna libertad sin excederse.