En un pequeño despacho atiborrado de libros, ubicado en el traspatio de su casa del barrio El Benque, el ex alcalde de San Pedro Sula, Héctor Sabillón Cruz pasa parte de su tiempo escribiendo sus memorias.
Su perseverancia y dedicación lo llevaron a ocupar importantes cargos en la empresa privada y a convertirse en el jefe de la comuna sampedrana, después de haber pasado una vida de estrecheces y obstáculos.
Pasó tiempos difíciles en su niñez a causa de la pobreza de sus padres, cuando vivía en San Buenaventura, Cortés.
Tenía que caminar cinco kilómetros todos los días con el lodo a la rodilla para poder asistir a la escuela de la comunidad de San Francisco de Yojoa.
Cuando las lluvias arreciaban, tenía que quedarse a dormir en la casa de una tía, que gentilmente le ofrecía un cuero de vaca para alivianar la dureza del suelo.
"Al día siguiente me daba una tortilla con café, ése era mi desayuno. Así terminé los cinco grados de educación primaria que eran en aquel tiempo", recuerda ahora el ex edil.
¿Cómo logró estudiar?
Como mi familia no podía mandarme al colegio, tuve que quedarme un año ordeñando vacas en la casa.
Al siguiente año un tío de mi mamá le prestó sesenta lempiras y con eso me compraron una valija y un trajecito azul que me duró todo el año en Tegucigalpa.
Un diputado había ofrecido a mi papá una beca y como son mentirosos la mayoría de los políticos, cuando llegué a la capital no había tal beca. El mismo diputado me dijo: tenés que regresarte a tu casa a enrejar terneros.
Pero mi mamá soñaba conque nosotros tuviéramos un cartoncito y no quise regresar, sólo por no verle la cara. Se me ocurrió ir a ver al general Carías que era el Presidente de la República, quien dio la orden para que me matricularan en el Instituto Honduras que ahora se llama Pineda Ugarte.
Allí hice sólo mi primer curso de comercio.
¿No terminó allí?
No, al llegar las vacaciones ya me estaban esperando mis padres, porque se venía toda la familia a vivir a San Pedro Sula en condiciones muy precarias.
Fue así que mi primera entrada a San Pedro la hice arriando un lote de novillos, con la camisa rota. Logramos llegar después de tres días de camino desde San Buenaventura.
Esa noche mi papá me llevó al parque. Estando sentado veía pasar los pocos automóviles que había en la ciudad y yo me ponía a pensar: algún día voy a tener uno de ésos, sin pensar que además iba a ocupar la silla de la alcaldía que estaba frente al parque.
Al segundo año me matricularon en el segundo curso de comercio en el Reyes donde terminé mi secundaria.
¿Cómo llegó a ser alcalde?
El general Juan Alberto Melgar Castro me sacó de Alcon donde era el presidente del Consejo de Administración para llevarme a Tegucigalpa como consejero de Estado. Estando en ese puesto me nombraron alcalde de San Pedro Sula de 1978 al 80.
¿ Ya vislumbraba a San Pedro Sula como está ahora?
No sólo eso, le puedo mostrar recortes de periódicos donde yo declaraba que soñaba que algún día San Pedro tuviera periódicos como La Nación de Costa Rica y la Prensa Gráfica de El Salvador. Ahora los tenemos.
Cuando atendía las grandes asambleas de inversionistas ya se hablaba de los parques industriales.
El crecimiento de San Pedro Sula lo he vivido yo y lo he visualizado ampliamente.
¿Cuánto ganaba como alcalde?
3,500 lempiras y quiero decirle con mucho orgullo que los regidores me quisieron aumentar porque ellos querían aumentarse también.
Entonces les dije: si ustedes quieren aumentarse háganlo, pero yo prefiero estar así como estoy. Lo que piensan darme, mejor pongámoslo a los trabajadores que tienen más necesidad.
¿Pero a usted le hicieron un reparo?
Me hicieron un reparo de casi dos millones de lempiras, pero fueron reparos políticos, de mis mismos correligionarios que no querían que fuera diputado. Desvanecí hasta el último centavo. El contralor me dijo ya cuando el reparo había quedado en 40 mil lempiras: mejor pague eso para que no lo estén jodiendo.
No señor, no puedo pagar ni un cinco, porque van a decir que yo me lo robé. Tiene que desvanecer todo por la vía legal. Así fue, allí tengo el finiquito.
¿Como asesor de la actual municipalidad, cómo ve su gestión?
La municipalidad actual tiene algunas lagunas, pero no es por mala fe, yo creo que pocas veces se ha visto una corporación donde haya tanta integridad moral.
Yo creo que de allí pueden salir buenos alcaldes, aunque todavía tienen mucho que aprender porque es un gran desafío el que tienen por delante.
Con buena voluntad pueden enfrentarlo y si le hacen caso a uno, porque bien dice el refrán: más sabe el diablo por viejo que por diablo.
¿Cómo define su pensamiento?
Yo siempre he querido ser hombre de cambio y de renovación, todos esos libros que usted ve allí, entre ellos las biografías de los grandes hombres, yo he tratado de adaptarlos a los tiempos actuales. Incluso hay quienes me han preguntado que si todavía puedo ser alcalde de San Pedro Sula, pues perfectamente, solamente es cuestión gerencial.
¿Cómo surgió la colonia que lleva su nombre?
Yo pagué alquiler de casa doce años en San Pedro Sula y mi obsesión era: si algún día llegaba a la alcaldía, construir viviendas para la gente de escasos recursos económicos.
Así construimos la colonia Filadelfia de La Lima que era parte de San Pedro; 500 casas en Las Brisas, 300 en la San Jorge y mil en la que se llamaría Sabillón Cruz.
Cuando ya iba a salir de la municipalidad, mandé a echar los tractores, medimos los solares y documentamos la gente. Alcaldes posteriores quisieron cambiarle el nombre pero la gente no permitió. El nombre no lo había buscado yo sino los habitantes.
¿Tuvo problema con los vendedores ambulantes?
Había unos pocos frente al mercado central cuando yo era regidor en tiempo de don Guillermo Gutiérrez.
Los desalojamos para pasarlos al mercado Guamilito que se acababa de construir.
No querían salir de allí, hasta que una madrugada el vocal de policía, don Gustavo Funes mandó a recoger todas las casetas y las llevamos a la bodega municipal, así los obligamos a irse al nuevo mercado. Después los mismos políticos los fueron ubicando nuevamente en la tercera avenida.
¿Qué lo enoja?
La pereza, pero sobre todo la corrupción.
Cuando llegué a la alcaldía la primera frase que dije fue que soy un fanático de la honestidad.
Quiero decirle que un presidente de la cámara de comercio me ofreció un millón de lempiras si me lanzaba a la presidencia, pero no lo quise hacer porque yo sabía que al llegar a Tegucigalpa iba a meter a todos los corruptos a la cárcel y eso ponía en peligro, no solamente mi vida sino también la de mi familia.
Su perfil
Nombre: Héctor Sabillón Cruz
Profesión: Perito mercantil y contador público
Lugar y fecha de nacimiento: San Buenaventura, Cortés, 27 de noviembre de 1923.
Esposa: Alba Bodden
Hijos: Héctor Enrique, María Isabel, Juan José, José Alberto, Jorge Alejandro y Juan Diego.
Al vuelo
Libro: La buena tierra de Pearl Buck
Partido: Nacional
Un personaje: Winston Churchill
Un héroe: Douglas McArthur
Religión: Católico
Color: Azul
Piedra preciosa: la esmeralda.
Bebida: la buena cerveza
Cantantes: Javier Solís y Antonio Aguilar
Afición: los caballos
Convicción
"Estoy seguro que van a desaparecer de las calles los vendedores igual que los habitantes de los bordos. La actual Corporación Municipal debe poner especial atención en el mantenimiento de las obras de protección".
Legislador
"La primera ley de protección que se implementó en Honduras, la presentó su servidor en el Congreso Nacional cuando nadie hablaba de eso. Ahora hay ambientalistas hasta para tirar hacia arriba porque hay dinero por medio".
Sus frases
1. "He sido en el partido desde conserje de un subcomité local, hasta convencional y miembro del Comité Central".
2. "Mi papá consiguió una pesa en el mercado central, yo iba a matar las reses al rastro público Después le ayudaba a vender la carne".
3. "Me siento completamente realizado, he tenido experiencias muy grandes. Tengo el orgullo de decir que le he ayudado mucho a la gente pobre".
4. "Al no conseguir empleo en mi profesión fui al hotel de La Lima donde me dieron trabajo ganando 30 lempiras y la comida".
5. "Hubiera querido ser profesional universitario, pero como no puede, me agarré de los libros. Dios ha ido de mi lado".
Extractos
Aspiración
"Al terminar la secundaria yo quería estudiar abogacía, pero no había recursos económicos, entonces tuve que conformarme con quedarme como perito mercantil".
Graduado
"Me ofrecían veinte lempiras como ayudante de contabilidad. Me fui para La Lima. Donde está el aeropuerto, había una finca que se llamaba La Mesa, donde un amigo me dio trabajo de regar agua en la noche".
Apelativo
"Los mismos campesinos me bautizaron con el nombre de El Águila del Merendón".
Recompensa
"Por haber hecho muchas obras en beneficio de la gente marginada, como alcalde, me eligieron después como diputado por cinco años en tiempo del doctor Suazo Córdova".
Conocimientos
"Gracias a que trabajé en La Lima sé lo que es hotelería y restaurante. Allí también aprendí inglés. Dos años después conseguí trabajo en el ferrocarril y a los tres años me convertí en el ejecutivo más joven de la compañía".