Don salomón Chávez flores, 86, lleva 60 años como campanero de la catedral de comayagua. Su trabajo es ad honórem
El repicar de una historia

La ciudadanía está satisfecha con la labor que realiza don Salomón Chávez.
La ciudadanía está satisfecha con la labor que realiza don Salomón Chávez.
San Pedro Sula.

El pasillo es estrecho y son sesenta gradas que le toca subir a paso lento, pero sin pausa; sin embargo, él sabe que tiene la responsabilidad de repicar las campanas para avisar a los fieles que es hora de visitar la casa del Señor.

Es un maestro de las campanas. Sí, ése es don Salomón Chávez Flores, un humilde devoto de 86 años que por amor a Cristo y a su iglesia ha laborado de forma gratuita en el campanario de la catedral de Comayagua durante los últimos 60 años. La puntualidad e ingenio han sido sus mejores cartas de presentación.

Un pequeño reloj que siempre tiene a mano es su fiel compañía en el cuarto piso de la torre del campanario. Son ocho campanas y aunque debe tocar cuatro, ha tenido la creatividad de colocarse un lazo en la pierna izquierda, lo amarra a dos campanas y con sus dos manos logra tocar las otras dos. Son sus niñas: La Concepción, La Chiquita, Santa Emigdia, Las ánimas, Volteadita, Cananías, Sagrario y Santísimo, porque con todas ha convivido la mayor parte de su tiempo.

Gratitud

En Comayagua todos lo conocen, lo admiran y saben el sacrificio que hace, pero muy pocos se dignan a reconocer su noble labor. "No me pagan un peso, algunas personas que vienen me regalan 10 o 20 lempiras. Hay semanas que no recibo un centavo, pero me gusta lo que hago", expresa con apuro mientras observa su reloj.

De lunes a domingo, en Navidad, Semana Santa o en cualquier otra fecha, don Salomón está allí, como todo un ex militar retirado, con disciplina cumpliendo con su deber.

"Estuve unos años en el Ejército en Santa Rosa de Copán, pero luego me retiré, en ese tiempo no había campanero en la catedral y decidí regresarme a mi pueblo natal y así comencé", recuerda. La trayectoria de don Salomón es admirable, la vitalidad y entusiasmo lo han hecho un hombre honorable desde su juventud. Con nostalgia recuerda que en sus años mozos formó parte de la Banda de los Supremos Poderes. "Me encantaba tocar la trompeta, era feliz cada vez que agarraba ese instrumento", relata

mientras su mente se remonta al pasado.

El significado

Cada campanazo tiene su significado y las personas de edad lo saben; ellos distinguen cuando se invita a participar de la misa de una mujer, un hombre, un día de fiesta religioso, el llamado del obispo o cualquier otro evento. "Cuando alguien ha muerto se tocan las dobles; así llamamos a la gente para que acompañe a los dolientes", dice con una sonrisa.

El repicar dura aproximadamente de 45 segundo a un minuto, tiempo suficientes para que los fieles se preparen, salgan de sus casas y emprendan el camino hacia la oración y comunión con Dios. "Es un señor muy fuerte, nos admiramos de la fuerza que tiene al subir y bajar las gradas. Una vez se quebró la pierna, pero aún así nadie lo detuvo, siempre cumplió con su labor", expresó el doctor Marco Antonio Zepeda, originario de Comayagua.

La labor de don Salomón durante la Semana Santa fue admirable, estuvo pendiente de tocar a la hora exacta y el repicar que correspondía. En esta época, el sonido de las campanas es diferente, pues el pueblo está triste porque recuerdan el sacrificio que hizo Jesucristo por el mundo. "Estamos de luto en esos días, no puedo tocar igual, hay tristeza", dice.

Los toques tienen significados diversos. El lento de la campana pequeña sólo tiene sentido: si no va precedido de nada, ni tiene tampoco remate, será llamada al rosario. Si va seguido de uno, dos o tres golpes de la mayor es un toque de misa, pero si le antecede un toque de fiesta o de muerto, la misa es festiva o funeral. Del mismo modo, si el toque de muerto suena, de repente, de día, precedido, a todo caso, del toque de oración, avisa la muerte de un vecino; mientras que si le sigue un repique de la pequeña es el aviso del entierro o de la misa funeral. Entre campanazo y campanazo, don Salomón seguirá fiel a su iglesia.




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