Aunque ya llegaron los barcos a San Lorenzo, Tela y Puerto Cortés, no llenan la demanda que necesita el país
Persiste la zozobra por escasez de combustibles

En las gasolineras se observaba normalidad, pero a los bomberos  sólo vendían 300 lempiras máximo de gasolina súper y regular.
En las gasolineras se observaba normalidad, pero a los bomberos sólo vendían 300 lempiras máximo de gasolina súper y regular.
San Pedro Sula.

Con el calor de mayo también subió la temperatura de la crisis de los combustibles; ayer varias gasolineras de San Pedro Sula tenían cerradas las bombas de diésel por no contar con este tipo de carburante.

En cambio, la venta de gasolina súper y regular parecía normal; sin embargo, según algunos usuarios, gasolineras de la salida hacia hacia Tegucigalpa reportaban la ausencia de gasolina regular.

La llegada de los "barquitos" cargados con carburantes no ha aliviado la crisis como se esperaba, pues el fantasma del racionamiento y escasez ronda el ambiente.

"No hay producto y eso no lo podemos rebatir", reveló Mauricio Zablah, vice presidente de la Asociación Hondureña de Distribuidores de Productos del Petróleo, Ahdippe.

Zablah expresó que "algunas estaciones ya están abastecidas, lo que sucede es que la flota de repartidores no se dan alcance para llegar a las estaciones foráneas, no llegan a tiempo, hay combustible pero no lo suficiente".

Las compañías distribuidoras aseguraron que todo se normalizaría a partir del jueves y viernes, pero no se ha visto.

Aunque los buques programados ya llegaron, uno a San Lorenzo y otros a Puerto Cortés, ese cargamento resultó insuficiente para la demanda del país.

Cada compañía petrolera tiene una explicación a la presente crisis: Texaco dijo que los puertos no tienen suficiente calado, o sea que hay poca profundidad para que los grandes barcos cisterna puedan atracar; otras compañías lo atribuyen a la cancelación de las entregas, en todas el denominador común es la escasez del producto.

Además, según trascendió en los medios informativos, las compañías están molestas desde hace año y medio porque se les cambió la fórmula, les rebajaron cuatro lempiras, lo que todavía no terminan de aceptar.

El miércoles llegó el primer barco al puerto de Tela, con 228 mil barriles repartidos entre gasolina regular, súper y diésel para la terminal de Dipsa y 75 mil barriles de diésel para la terminal de Hondupetrol, en Puerto Cortés.

En Tela, Lucy Bú, directora de la CAP, expresó que la actual crisis se debe a una repartición no equitativa en la red de distribución. Dijo que el cargamento recibido podría durar de diez a once días y agregó que "el desabastecimiento podría ser una campaña contra el Gobierno, que se está investigando.

"El combustible es energía y cuando no hay se detiene todo el proceso productivo", puntualizó Bú.

La funcionaria aconsejó a la ciudadanía a no consumir más allá de lo que se debe; recomendó no entrar en pánico ni recurrir al acaparamiento porque es delito.

Mientras tanto, la crisis y la subsecuente alza a los combustibles, prosigue su curso a la espera de una solución.

Texaco, Shell, Esso, Dipsa y Hondupetrol son las compañías que proporcionan los combustibles al país.

Consecuencias:

Barcos llegados, insuficientes

Ni el barco que llegó a Tela el miércoles con 228 mil barriles de combustible ni el que llegó a San Lorenzo con 85 mil barriles de diésel, fueron suficientes.

Gas de cocina, escaso también

El kerosene es otro producto en escasez, lo que está perjudicando a las amas de casa, que es el que más utilizan para elaborar sus alimentos.

Taxis y buses, más espaciados

En las calles de San Pedro Sula puede apreciarse la escasez de combustible. Son muchos los taxis, en su mayoría movidos con diésel, que prefieren estacionarse a esperar a sus clientes en vez de recorrer las calles, como acostumbran.

Las rastras se aglomeran en las gasolineras para llenar sus tanques. Algunos bomberos dijeron que el diésel les llega a "cuentagotas". En Dipsa apenas recibieron 2 mil galones. "Sólo una de esas rastras se chupa 120 galones, no nos dura nada", comentaron los bomberos.

Las mismas gasolineras se han visto en la necesidad de racionar la gasolina súper y regular a 300 lempiras por cliente.

El transporte colectivo, la industria y los camiones repartidores de basura, se han visto golpeados por este súbita crisis.

En la Shell Santa Anita, no tienen diésel desde el miércoles, cuando se les terminaron los 2 mil 500 galones que tenían.




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