Los préstamos y el presupuesto

Los hondureños vivimos una vida prestada o hipotecada, que es lo mismo. Nos hemos acostumbrado a disponer de los recursos que no tenemos, lo cual se ha vuelto un vicio, una más de las irrealidades en que vivimos. El problema es cuando no podemos pagarlos y entonces se nos olvida lo que disfrutamos y empieza el calvario; como dijera Mark Twain: "Un banquero es un señor que nos presta un paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover". Poco nos importa pagar el combustible que derrochamos con dinero prestado, circular por carreteras que aún debemos o construir represas para pagarlas dentro de 25 años, la fiesta de hoy nos hace olvidar la obligación de mañana; es cultura nuestra, debidamente fomentada por quienes nos gobiernan.




Protestas, pensiones TLC y petróleo

Una característica de la democracia es que los ciudadanos manifiestan públicamente, por diversos medios pacíficos y sin causar daños a terceros, sus diferencias u oposición a las políticas gubernamentales; sin embargo, en México esa libertad se ha usado por diversos grupos como un medio de chantaje para obtener privilegios, dinero del erario público o votos para llegar al poder.




Mi contribución

Habrá quien piense que soy monomaníaco, pero es que si no seguimos la psicología del anuncio y no repetimos una y otra vez las mismas ideas, las cosas irán, cada vez más a peor.




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