La salud de rehenes de las Farc, blanco de múltiples especulaciones

La versión sobre un deterioro de la salud de la colombo-francesa Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC desde hace seis años, se suma a una oleada de especulaciones en torno al estado de varios de los rehenes que esa guerrilla quiere canjear por rebeldes presos.

Según informó este jueves el defensor del pueblo, Vólmar Pérez, el estado de salud de la ex candidata presidencial colombiana es "muy delicado", lo que obligó a la guerrilla a llevarla en febrero a centros médicos del departamento selvático de Guaviare (sureste).

El recientemente liberado ex congresista Luis Eladio Pérez, compañero de cautiverio de Betancourt, ya había alertado sobre el particular y revelado que la política padecía hepatitis-B.

Pérez dijo que Betancourt también "está afectada por leishmaniasis".

En una fotografía conocida en noviembre pasado como prueba de vida, la dirigente se ve muy delgada y con gesto lánguido.

A partir de esas evidencias, que incluyeron las de otros rehenes, se tejieron versiones sobre el agravamiento de su salud, particularmente en el caso del ex congresista Jorge Géchem, liberado por las FARC el 27 de febrero junto con Pérez y los también ex legisladores Gloria Polanco y Orlando Beltrán.

En la foto Géchem aparecía muy delgado y envejecido para su edad (57 años).

Antes de la liberación informes de inteligencia militar y versiones de su esposa, Lucy, indicaban que la salud de Géchem era delicada, pues padecía problemas cardíacos, úlcera, angina de pecho y una dolencia en la columna vertebral que le impedían caminar.

Aunque al momento de ser entregado Géchem se veía disminuido, su estado no pareció tan delicado como sugerían los rumores y llegó caminando sin ayuda.

El cautiverio no sólo ha minado la salud física de algunos secuestrados, sino también su salud mental, según Beltrán.

"Vi muchos casos de absoluta demencia, hay suboficiales que ya están prácticamente locos, no han podido soportar ni superar lo terrible que es estar en medio de un secuestro", declaró tras su liberación.

En el grupo de al menos 39 rehenes que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) proponen canjear se encuentran, además, tres estadounidenses y decenas de militares y policías, varios con entre nueve y diez años de cautiverio.


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