Doce de las víctimas fueron sepultadas en el cementerio de San Isidro
Lloró todo un pueblo al enterrar sus muertos
Lisseth García // doris.garciaSPAMFILTER@laprensa.hn


Los pobladores de San Isidro y alrededores se reunieron en el parque del municipio para dar el último adiós a 12 de las víctimas del “Vuelo del ángel”.
Los pobladores de San Isidro y alrededores se reunieron en el parque del municipio para dar el último adiós a 12 de las víctimas del “Vuelo del ángel”.
San Isidro.

"Dadles Señor el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua, descansen en paz, así sea". Con ese responso los moradores del pueblo despidieron a las víctimas que el "Vuelo del ángel" se llevó.

Luego de una noche donde el municipio estuvo en vigilia, las autoridades del pueblo decidieron despedir con honores a los fallecidos. El parque central del municipio fue el escenario donde permanecieron doce de los cuerpos.

Una misa de cuerpo presente, el mensaje de un pastor evangélico y el anuncio de ayudas por parte de las autoridades gubernamentales y políticos fueron parte del acto fúnebre previo a darles cristiana sepultura. Los lugareños llegaron hasta el parque para fortalecer a los dolientes. "Acá no sienten sólo las familias, siente el pueblo", dijo Celedonio García.

A las ocho de la mañana, en carros de paila empezaron a llegar los cadáveres al parque central. El primero fue el del pastor Tomás Gómez y luego, uno a uno hasta completar los doce que fueron sepultados en el camposanto de San Isidro.

El sol salió cuando inició la misa y con él los mensajes de aliento empezaron a calar entre los presentes, pero estaba claro nada regresaría a sus muertos y hoy sólo quedaba elevar plegarias por los vivos y por los fallecidos.

Llegó el Presidente

Por primera vez los pobladores tenían presente al Presidente de la República y a otros políticos que llegaron para solidarizarse con los parientes de los muertos. En el sermón el sacerdote Salvador Monzón les dio palabras de aliento y fortaleza y no desaprovechó para lamentar que sólo con tragedias como la ocurrida las autoridades se hacen presentes.

El presidente Manuel Zelaya se solidarizó con los dolientes. "Se les entregarán bonos a los dolientes y se desarrollarán programas de vivienda solidaria para las familias de escasos recursos y se le dará seguimiento a los proyectos de energía eléctrica y agua potable", dijo el mandatario. Esta vez no hubo aplausos ni sonrisas, nada parecía alegrar a los pobladores.

Estos dolientes hicieron un paréntesis durante el velatorio, para leer los reportajes publicados por LA PRENSA, sobre el accidente.

Estos dolientes hicieron un paréntesis durante el velatorio, para leer los reportajes publicados por LA PRENSA, sobre el accidente.

Se quebranta un pueblo

El acto luctuoso terminó cuando el sacerdote arrojó agua bendita a los ataúdes. Uno a uno formaron una caravana fúnebre para llevarlos hasta el cementerio general de San Isidro. Los alumnos del Centro Básico Altura hicieron una valla para que las víctimas entraran a su última morada. Las fosas fueron improvisadas, no había tiempo para detalles. Los cuerpos tenían que ser sepultados cumplían 24 horas de la tragedia y ninguno fue preparado.

La hora más dificil llegó cuando la tierra empezó a cubrir los cajones, los habitantes comenzaron a llorar y a darse fuerza unos con otros. Hubo desmayos y mucho dolor. El pueblo fuerte descendiente de Lempira se quebrantaba ante la desgracia.

"Hermano mío, te llevas todos mis secretos", decía uno de los dolientes, mientras que otra madre acongojada repetía a cada instante "hijito no te volveré a ver". Al otro extremo del camposanto se escuchaban frases de "por qué a mí, Señor". Los niños que habían perdido a sus padres lloraban sin saber la magnitud del problema.

Así el clima empezaba a cambiar, el sol se escondía y los habitantes regresaban a sus viviendas donde sólo encontraron recuerdos de sus parientes y la fe que algún día estarán con ellos en el paraíso.

Cronología

6.30 am

Los pobladores empezaron a asear y a decorar la plaza de San Isidro donde realizarían un acto por las víctimas del Vuelo del ángel.

8.30 am

Empezaron a llegar los cuerpos y los familiares. Se escuchaba sólo música fúnebre, llantos y frases de consuelo.

10.30 am

Arribó el presidente de la República Manuel Zelaya. Minutos antes habían llegado Pepe Lobo y Mario Canahuati, junto a otros políticos.

12.30 pm

Finalizó la misa y salió el cortejo fúnebre para el cementerio general donde fueron sepultadas las víctimas de la tragedia.

4.30 pm

Las personas empezaron a recibir ayuda en la alcaldía municipal por parte del Congreso Nacional y el Gobierno Central.

Los familiares se quebrantaron al dar el último adiós en el cementerio general de San Isidro.

Los familiares se quebrantaron al dar el último adiós en el cementerio general de San Isidro.

L1,300 por diputado darán a familias

Tegucigalpa. El pleno del Congreso Nacional se solidarizó con las víctimas del trágico accidente en el departamento de Intibucá, en donde murieron 27 personas y 18 resultaron heridas, y como muestra primaria determinaron los diputados donar cada uno un día de su salario, que es aproximadamente 1,300 lempiras por parlamentario.

Al final, la suma, que supera los 165 mil lempiras, será entregada a los parientes de los muertos y de los heridos, para que puedan costearse algunos gastos, pero el Congreso como institución, prometió, a través de su presidente Roberto Micheletti, ir más allá y colaborar en una suma que no se determinó, para aliviar el mal de las familias pobres que se transportaban en el bus que se fue al precipicio.

Los diputados, en el debate del tema, analizaron el uso de buses considerados "ataúdes ambulantes", y el mal estado de las carreteras, más la pésima construcción de las mismas, que dejaron curvas sumamente cerradas que dan poco margen para maniobrar a los conductores.

Esos elementos los consideraron los parlamentarios como los causales de los accidentes en general y del de Intibucá en particular.



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