El embrutecimiento alcohólico

Sergio Zavala

De acuerdo a las cifras dadas a conocer por algunos medios de comunicación, los hondureños consumieron en sus vacaciones de Semana Santa varios millones de botellas y latas de cervezas, y centenares de miles de otros licores en un maratónico frenesí que refleja el alto índice o grado de alcoholismo de la población. Esto es producto de una subcultura que nos deteriora en los aspectos productivo, económico y social, y que según nuestro criterio es el factor principal de la mayoría de los hechos sangrientos y accidentes graves ocurridos en la Semana Mayor. Las estadísticas que se han dado al respecto son increíbles, dado el gigantesco consumo de estas bebidas llamadas espirituosas, fenómeno que se repite en Navidad y que se mantiene como una práctica consuetudinaria nada constructiva durante el año, aunque en menor escala, llegando a producir un embrutecimiento del hondureño muy proclive a la violencia y a la desintegración familiar. Esto acentúa, además, el ausentismo laboral que origina, como un síndrome de los días lunes, una baja en la producción nacional, lo cual en nada contribuye al desarrollo de nuestro país, y a la calidad de vida del hondureño, que en vez de beber leche, bebe guaro.

Las mediciones que ha hecho el Instituto Hondureño contra la Drogadicción y la Fármacodependencia, Ihadfa, sobre el consumo de las bebidas embriagantes son escalofriantes: el año pasado se consumieron nada menos y nada más que 400 millones de botellas de cerveza, 95 millones de octavos de aguardiente y 67 millones de otros licores, en comparación con 81 millones de litros de leche pasteurizada.

Este problema social se produce entre los ricos y los pobres, entre los profesionales y los analfabetas, y desde un tiempo acá, entre las mujeres y los adolescentes, esto último acrecentado dramáticamente por el desconocimiento que se tiene de los peligros del consumo del alcohol y a la manipulación de la publicidad que muestra falsamente que ingerir bebidas alcoholizadas es una sofisticación deseable.

El problema es, según el Colegio Médico, tan grave que muchos hondureños al nacer ya están afectados, dado el consumo de alcohol por parte de algunas madres en gestación. El alcohol es un problema de todas las edades y de todas las clases o estratos sociales, si queremos hacer mejores hondureños debemos controlarlo. ¿O no?



“Los que decimos ¡basta ya, no más violencia! alzamos nuestra voz y ahora somos más; todos podemos exigir y hacer conciencia. Aún hay tiempo: recuperemos la paz”.

- Guillermo Anderson, Cantautor -


Juan de Dios Castillo
Entrenador
La estrategia del técnico arrolló al Motagua y el Olimpia se ve ya en la final.


Chelato Uclés
Técnico
El triunfo ante el España hace soñar al Monstruo en la fiesta final.


Mario Zanabria
Entrenador
El resultado en el Metropolitano puso muy cuesta arriba el camino de la Máquina a la final.


Reynaldo Clavasquín
Técnico
La vapuleada en Danlí colocó al Motagua a 90 minutos de la eliminación.


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