En medio de una conmovedora demostración de duelo, fueron despedidas ocho de las víctimas en San Jerónimo. Una pareja de pastores estaba entre ellos
“Dios nos ayudó a soportar la prueba”
Renín Martínez // tulio.martinezSPAMFILTER@laprensa.hn


Muchos dolientes en silencio y otros llorando, observaban los cuerpos dentro de los ataúdes mientras eran velados en el centro de la comunidad.
Muchos dolientes en silencio y otros llorando, observaban los cuerpos dentro de los ataúdes mientras eran velados en el centro de la comunidad.
San Jerónimo, Jesús de Otoro, Intibucá.

Varios candelabros hechos con tallos de plátano, custodiaban los féretros de ocho de las personas fallecidas en el accidente del bus que se fue a un abismo, mientras eran veladas por la comunidad.

Llantos, murmullos y comentarios de la gente sobre la tragedia jamás vista en esta comarca hacían más lúgubre el ambiente alrededor de los féretros que se encontraban alineados en una vieja cancha de basketball frente al colegio.

A ambos lados estaban los alumnos del Centro Básico Morazán haciendo guardia con sus uniformes azul y blanco y un aire solemne en sus rostros. Cada uno de los ataúdes tenía el nombre a un lado de la persona fallecida y sobre la tapa cerrada, flores rojas de Napoleón que de vez en cuando eran tronchadas por una familiar que se recostaba a llorar.

Un dirigente comunal, desde un micrófono, daba la despedida a las víctimas del fatal percance al tiempo que pedía fortaleza a los familiares, muchos de los cuales llegados de las comunidades vecinas.

Los dos eran pastores

San Jerónimo es una comunidad de casas con techos de teja, enclavada en una serranía, distante unos 7 kilómetros del punto donde se fue el bus a un precipicio con más de 40 pasajeros a bordo, de los cuales perecieron 27.

Entre los cuerpos que eran velados bajo un sol benevolente, estaba el de la pastora Francisca Cruz de la congregación evangélica Iglesia de Dios, quien viajaba en el bus con el también dirigente cristiano Tomás Martínez. Los restos de éste fueron velados en la comunidad de San Isidro de donde había partido el bus, supuestamente con desperfectos mecánicos.

Ambos desarrollaban un amplio trabajo de evangelización en todas estas comunidades adonde la mayoría de habitantes profesan la fe cristiana, según dijo René Antonio Enamorado, otro de los pastores del lugar.

Como la mayoría de personas que viajaban en el llamado "bus de la muerte", los dirigentes cristianos se dirigían a Jesús de Otoro con la intención de hacer compras en la feria comercial de los martes.

El último en subirse

Uno de los dolientes comentaba en el velatorio que el bus había comenzado a tener problemas desde que salió de San Isidro, por lo que algunas personas decidieron bajarse de la unidad.

El último de los pasajeros en abordar el bus en la comunidad de Llano Largo, fue Rafael Aguilar, un pequeño cafetalero que de repente tomó la decisión de ir a Otoro a comprar un rollo de alambre, dijo su hija Reina del Carmen Mejía. Agregó que ella le pidió que la llevara, pero él se limitó a sonreírle lo cual la hija entendió como una amable negativa. "Gracias a Dios que no me fui con él, porque sería otra de las personas que hoy estarían velando", expresó.

En el camposanto

Después de una sencilla ceremonia en la que intervino César Salgado, director de Fondo Hondureño de Inversión Social, Fhis, para ofrecer un cheque de cinco mil lempiras a cada una de las familias enlutadas, los cuerpos fueron traslados hacia el cercano cementerio de la localidad.

Los féretros de madera de pino, la mayoría donados, fueron trasladados al camposanto en vehículos de paila, en medio del más grande cortejo fúnebre, jamás visto en esta comunidad, según los vecinos.

En las fosas abiertas de antemano por los mismos moradores bajo la fronda de un pinar, fueron depositados las urnas conteniendo los restos de las diez víctimas a eso de las dos de la tarde. No hubo llanto ni gritos de dolor, sólo desmayos y lágrimas silenciosas. "Dios nos ha dado fortaleza para soportar esta dura prueba", dijo una de las dolientes mientras terminaban de sellar la tumba de su pariente.

Pasó

Excusan al Presidente

El ministro del Fhis excusó al presidente Manuel Zelaya, aduciendo que tenía un compromiso contraído con el embajador de México.

Fiscalía

En la mira Soptravi y Tránsito

Tegucigalpa. El Ministerio Público investiga si autoridades de la Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda, Soptravi, y de la Dirección General de Tránsito tienen responsabilidad por la tragedia acontecida en Jesús de Otoro, Intibucá.

Inicialmente las investigaciones eran dirigidas contra el propietario del bus, César Augusto Ramos, ya que se supone no le habría dado a la unidad el mantenimiento debido y por ende se produjeran fallas mecánicas. Sin embargo, se orientó a ampliar la investigación a raíz de las declaraciones del ministro de Soptravi Rosario Bonano, quien admitió que la unidad accidentada no portaba permiso de operación.

"Como Ministerio Público se está procediendo a hacer las investigaciones, si existe responsabilidad de alguna persona, deducirlas", manifestó Juan Rafael Soto, subdirector de Fiscalías. "En este momento no se puede determinar con claridad que existe responsabilidad por parte de Soptravi y Tránsito. Se tiene que realizar una completa investigación para confirmar ese extremo", añadió.

En Relaciones Públicas de Soptravi se emitió un comunicado en el que se informa que en los registros de la Dirección General de Transporte la unidad accidentada no tenía permiso de operación para cubrir la ruta Jesús de Otoro-San Isidro.

Reacción

Transporte desconoce sanción

Tegucigalpa. El subdirector de Transporte César Quezada dijo ayer que se intensificarán las inspecciones para evitar la circulación de unidades en malas condiciones y sin la debida documentación; aunque reconoció que no tienen suficiente personal para realizar este tipo de operaciones. Las autoridades de Transporte no dijeron si aplicarán sanciones al responsable del accidente, pues hasta ayer no sabían si ya existía algún reporte técnico acerca del accidente.

"Queremos esperar los reportes de Tránsito para ver si hay alguna falla del vehículo y deducir la responsabilidad que por ley corresponde. Una unidad que está trabajando sin permiso se decomisa y estos casos pasan porque las multas son bajas; pero en este caso vamos a actuar de la manera más adecuada", dijo el funcionario.



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