Honduras
Con la acción de la Policía y pelotones de la 105 Brigada de Infantería, las calles del centro de la ciudad volvieron a mostrar la paz y tranquilidad que las caracteriza.
Los soldados y agentes policiales se hicieron presentes para desalojar a los manifestantes de las calles cercanas al parque Luis Alonzo Baraona.
La desafiante turba de vándalos insultó, asaltó, destruyó y generó pérdidas al comercio de San Pedro Sula desde el domingo 28, luego de la sustitución del ex presidente Manuel Zelaya.
Según el comisario Leonel Sauceda, esas personas con sus disturbios, actos vandálicos en su forma más violenta, estaban afectando a toda la población, los negocios y la iglesia catedral.
“Se llegó hasta las últimas instancias de dialogar, de poder hablar y decirles que ésa no era la mejor forma de manifestarse. Si lo hacían de manera pacífica no hubiera habido ningún tipo de problema”, expresó el oficial Sauceda.
Las lluvias de piedras, quema de llantas, destrucción, leyendas en las paredes y hasta asaltos eran parte de las actividades que a diario ejecutaban los manifestantes convertidos en antisociales durante los últimos cinco días.
Las consignas como: “Queremos a Mel”, “Fuera Micheletti golpista”, “El pueblo unido, jamás será vencido” y “Hasta la victoria siempre”, serán recordadas por muchos como las amenazas de un grupo que estaba patrocinado por la izquierda y que ayer gracias a la Policía y las Fuerzas Armadas han sido sacados del centro de la capital industrial de Honduras.
Aunque los destrozos son muchos, la tranquilidad se vuelve a respirar en la Tercera Avenida y la Primera Calle, donde tenían como centro de operaciones la catedral sampedrana, lugar desde el cual iniciaban sus actos vandálicos hacia los establecimientos comerciales cercanos.
Ayer la Policía y los militares dieron un alto a las molestias de miles de ciudadanos afectados desde el domingo pasado.
“Saquearon un negocio, golpearon personas y destruyeron vidrios. Perdieron el total control de la situación porque no sabían qué tipo de personas llegaban y amparados a ellos comenzaban a ocasionar actos violentos”, expuso Sauceda.
Además el jefe noroccidental de la Policía, Abraham Figueroa Tercero, manifestó que la paciencia tiene un límite y que ellos les permitieron mucho a los destructores de la paz y seguridad de San Pedro Sula.
“Todos los negocios cercanos resultaron con daños, han sido tiradas sus puertas y quebrados sus ventanales, en la Dirección Ejecutiva de Ingresos, DEI, agredieron a algunos empleados de esa dependencia obligándolos a salir de las oficinas”, expresó Figueroa Tercero.
El subcomisionado Figueroa dijo que éste es un momento de reconciliación, donde debe imperar la prudencia y la justicia y “sobre todo que seamos conscientes que tenemos que sacar adelante nuestro país”.
Figueroa hizo un llamado a los propietarios de los negocios afectados para que se presenten a la fiscalía de turno a efectuar sus denuncias correspondientes a los daños y robos.
