Honduras
Cualquier banco le exige a sus clientes antes de prestarles dinero que les digan en qué será invertido el préstamo, pero eso al parecer no se aplica a los propios bancos de Estados Unidos que recibieron miles de millones de dólares de los contribuyentes norteamericanos como parte de un gigantesco plan de rescate.
Los principales bancos del país dicen que no pueden determinar con exactitud cómo están invirtiendo el dinero o simplemente se niegan a hablar del tema.
El banco JPMorgan Chase recibió 25 mil millones de dólares como parte del plan de rescate.
He aquí la respuesta de Thomas Kelly, uno de sus voceros: "Parte del dinero lo prestamos. Parte del dinero no lo prestamos. No estamos ofreciendo estimado alguno de cómo lo estamos haciendo. No hemos revelado eso al público. Nos negamos a hacerlo".
The Associated Press se puso en contacto con ejecutivos de 21 bancos que recibieron al menos mil millones de dólares en dinero del contribuyente y formuló cuatro preguntas: ¿Cuanto dinero ha sido gastado? ¿En qué se gastó? ¿Cuánto está retenido en cuentas de ahorro? ¿Cuál es el plan para el resto? Ninguno de los bancos consultados ofreció respuestas específicas. SunTrust Banks Incorporated, de Atlanta, Georgia, recibió 3 mil 500 millones de dólares en dinero de los contribuyentes. Ésta es la respuesta de Barrly Koling, vocero de la institución: "No estamos proporcionando un seguimiento de dólar por dólar" del préstamo.
En algunos casos, los bancos simplemente ignoran dónde fue a parar el dinero.
Regions Financial Corporation, una compañía de Birmingham, Alabama, recibió otros 3 mil 500 millones de dólares del plan de rescate. Su vocero, Tim Deighton, dijo que la institución no le está dando seguimiento al dinero.
"Nosotros administramos nuestro capital en su conjunto", explicó Deighton. Las respuestas subrayan el secreto que rodea el programa de rescate por 700 mil millones de dólares. El departamento del Tesoro ha estado usando el dinero para comprar acciones en bancos norteamericanos. La esperanza era que el súbito influjo de dinero en efectivo permitiera a los bancos comenzar a prestar dinero.
Presionados por el gobierno del presidente George W. Bush para que aprobaran con rapidez el plan de rescate, los legisladores prácticamente no establecieron obligación alguna para que los bancos rindieran cuentas.
