Honduras
Los obreros agremiados a los sindicatos, uniones magisteriales y el Bloque Popular acordaron utilizar la vía del diálogo con la empresa privada cada vez que existan diferencias. Con esa premisa concluyeron una jornada de protestas pacíficas en la que imperó el respeto y la cordura.
Aunque la cordialidad entre ambos sectores fue un ejemplo digno de imitar, las posiciones oficiales de ambos grupos se mantienen.
La marcha sindical organizada para exigir que se concrete el primer pago del salario mínimo contó con el respaldo de grupos campesinos, centrales obreras, sindicatos de estatales y hasta municipales.
En San Pedro Sula la marcha comenzó a las 8 de la mañana partiendo de la sede del sindicato de la Alcaldía de San Pedro Sula hasta terminar en la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés, Ccic, ubicadas en las instalaciones de Expocentro.
Según cálculos de los mismos obreros, participaron unos dos mil trabajadores. El recorrido fue realizado a pie sin ningún disturbio. Abraham Figueroa, jefe regional de la Policía Nacional, dijo que se montó un dispositivo policial a fin de garantizar el orden y evitar el caos vehicular.
Los obreros gritaron sus características consignas. A su llegada a la Ccic fueron recibidos por los empresarios. Este gesto fue bien visto por los sindicalistas quienes nombraron una comisión que entró a dialogar con los miembros de la empresa privada de la capital industrial.
En Tegucigalpa
Los obreros cumplieron su palabra de salir a las calles a protestar para exigir que se pague el salario mínimo. Aunque no hubo disturbios, amenazaron que si continúa la negativa de la empresa privada de no cumplir con la ley vendrán más medidas de presión.
"Esta marcha en la que participa una cantidad de personas en varias ciudades que ya días no se miraba en las calles, es una prueba de que queremos las cosas en paz y el mensaje es para la Corte Suprema y para un sector del empresariado nacional", dijo Daniel Durón, secretario general de la CTH.
En la capital, la marcha se desarrolló con tranquilidad, excepto antes de terminar el mitin frente a las oficinas del Cohep, pues los trabajadores entonaron las canciones que ha interpretado el presidente Manuel Zelaya y reventaron petardos.
En La Ceiba, los sindicalistas tuvieron el respaldo de albañiles, obreros e incluso amas de casa quienes se pronunciaron en las calles para que el sector privado cumpla la medida de ajustarles los sueldos.
El recorrido comenzó desde las inmediaciones del puente Danto y llegó a la plaza Las Banderas, adonde pronunciaron discursos frente a las oficinas de la Cámara de Comercio e Industrias de Atlántida.