Honduras
Con la situación económica entretejiéndose con los acontecimientos políticos, Honduras ha caído en una doble crisis que mantiene enfrentados a varios sectores de la población, ha traído la suspensión de la ayuda internacional y alimentado las preocupaciones.
El proceso electoral programado para finales de noviembre se perfila como el primer paso hacia la normalización; no obstante, y a pesar de las actuales dificultades, hay razones para mantener el optimismo, explica la ex presidenta del Banco Central de Honduras, María Elena Mondragón.
¿Cuál es la situación económica del país en este momento?
En primer lugar, no debemos desconocer que ha habido un deterioro de la mayoría de los indicadores macroeconómicos del país debido a factores externos como la crisis financiera internacional, pero también por incoherencias en políticas internas en los últimos tres años, últimamente agudizadas por la crisis política.
Sin embargo, creo que debemos ser optimistas en varios aspectos.
En primer lugar se espera que en cuanto a la recesión mundial el próximo año habrá una recuperación lenta, pero recuperación al fin.
Eso es bueno porque generará mayor demanda de nuestros productos de importación y facilitará mayores volúmenes de comercio. Eso por el lado externo.
Por el interno, en los últimos meses se han tomado medidas para aliviar los desajustes en la economía y sabemos que dentro de dos meses estaremos a las puertas de un nuevo proceso electoral. Eso genera confianza en la población y en los actores económicos de que con un nuevo Gobierno que traiga paz y tranquilidad se generará la confianza requerida para que haya un clima apropiado para la inversión y la reactivación económica.
¿Cuán importante es el apoyo internacional en las reservas?
Es sumamente importante. En un mundo globalizado, Honduras no puede verse como una isla. No estamos aislados del mundo. Somos una economía pequeña y muy abierta al exterior, o sea hay apertura económica en el país.
Dependemos mucho del comercio exterior, pero también muy buena parte del presupuesto de la República ha sido normalmente financiado con recursos externos, lo cual es lo indicado para no generar inflación interna. Entonces, en la medida en que se restablezcan mucho más rápido las relaciones con el resto del mundo, se va a evitar que los desequilibrios fiscales sean mayores y que los desbalances macroeconómicos se agraven.
¿Controlar el déficit fiscal será la principal tarea de este Gobierno como herencia para el siguiente?
Es obligación tratar de disminuir el desequilibrio. La ministra de Finanzas [Gabriela Núñez], cuando recién la habían nombrado, dijo que iba a solicitar una auditoría externa para dar a conocer al pueblo hondureño cómo estaban las finanzas públicas.
Es bueno que el pueblo sepa cómo están las finanzas del país, porque es mejor conocer cómo queda la situación fiscal para ver qué es viable y qué no.
Además es importante para que sepamos qué se debe priorizar. La calidad del gasto debe mejorar y es necesario priorizar el gasto público.
¿Qué se debe priorizar y en qué se debe dejar de gastar tanto?
En la medida de lo posible, se debe disminuir el gasto corriente del Gobierno.
Lamentablemente, un buen porcentaje son salarios y por tanto son gastos muy rígidos, no se pueden revertir fácilmente y le quitan espacio a la inversión. Esos compromisos salariales, combinados con la disminución de los ingresos por la desaceleración de la actividad económica, han hecho que haya menos recursos disponibles para la inversión social, que es la obligación del Estado, salud y educación, que se están atendiendo inadecuadamente.
¿Cuál es su mensaje para el sector privado?
Los empresarios han disminuido su actividad económica porque la demanda ha bajado; sin embargo, vemos con mucho optimismo los pronósticos de recuperación para el próximo año. Aunque será más lenta de lo que hubiéramos deseado, se está dando y se transfiere a nuestro país, con mayor tranquilidad en la parte política. Eso debe dar mucho ánimo al empresariado.
La empresa privada en el país tiene un papel fundamental porque la generación de empleo, riqueza y producción está en manos de la empresa privada, obviamente amparada en un Gobierno que dé reglas claras al inversionista, responsable en el manejo de los recursos y que atienda la parte social, como le corresponde.
¿Son los mercados locales y regionales una opción para exportar?
Creo que sí, los mercados nacional y regional tienen un potencial enorme todavía, incluyendo en la parte regional a México.
Sí debería pensarse en proyectos de cadenas productivas que generen mayor valor agregado en el país y que también tengan un nicho de mercado nacional e internacional.
Todavía nos falta conformarnos con eso. Sabemos que cada vez se ha ido diversificando más la distribución de nuestras exportaciones.
Ahora estamos exportando más a Europa que unos años atrás y tenemos un espacio enorme con Asia, de modo las oportunidades de Honduras con una economía pequeña, pero con mucha apertura al exterior, y todo lo que sea diversificación de mercados de exportación, son importantes.
¿Cómo pueden prevenirse las crisis?
Es preciso comprender que las instituciones políticas deben mejorar su papel en cuanto a tratar de mejorar la distribución del ingreso.
Se debe entender que son necesarios los cambios en el país en cuanto a tener políticas públicas que atiendan al sector de la sociedad que ha sido desatendido por décadas.
El Estado tiene que cumplir cabalmente su función de proveer servicios públicos de calidad, con una mayor cobertura. La distribución del ingreso debe mejorarse y todo eso ,requiere en primer lugar, voluntad política; en segundo, conciencia del resto de la población de que es necesario, justo y ético.
En esa medida volverá la tranquilidad, aparte de que lo considero necesario.
Honduras ha sido ejemplo de querer vivir en paz y en democracia, pero también hemos sido personas solidarias y es momento de demostrarlo.
