Honduras
Las pérdidas individuales pueden parecer pequeñas, pero cuando se suman todas, los montos pueden elevarse a cantidades millonarias.
“Nosotros, la pequeña industria, tenemos una pérdida de más de 200 millones de lempiras diarios”, afirma José Fernández, presidente regional de la Asociación Nacional de la Pequeña y Mediana Industria, Anmpih.
“No nos podemos dar el lujo de irnos medio día de huelga o unas cuantas horas a una reunión porque eso afecta la producción”. Con esas palabras resume Fernández la situación del sector que aglutina a la mayor parte de fuerza laboral del país.
Los recientes acontecimientos políticos, sumados a la ya precaria situación económica, tienen al borde de la desesperación a buen número de microempresarios.
“En los negocios es una tristeza porque nosotros tenemos compromisos fuertes que cumplir. Los alquileres no se paran, las cuentas por pagar no se paran, los proveedores no llegan; nuestros clientes nos quedan esperando porque no llegamos a entregarles sus pedidos”, manifiesta Fernández.
Situación caótica
El dirigente microempresarial detalló las dificultades que atraviesan muchos pequeños empresarios cuya subsistencia depende de las ganancias que obtienen día a día, por lo que la pérdida de ingresos de una sola jornada de trabajo representa un enorme revés para sus economías.
“Es un descontrol porque hay muchas personas que tienen su ingreso diario, que venden sus productos al día, de cierta hora a cierta hora, si ya no lo hicieron, no tuvieron su ingreso de esa jornada”, dijo.
“Aunque es difícil calcular [las pérdidas de las mipymes], lo que sí podemos decir es que con la crisis política y económica que desde comienzos del año nos produjo serias dificultades, esta situación de ahorita definitivamente ha provocado el caos”, señaló José Enrique Núñez, presidente nacional de la Anmpih.
También informó que en este momento escasean los pedidos para las microempresas.
Los dirigentes microempresariales llaman al Gobierno y a la población en general a apoyar al sector, promocionando y consumiendo los productos nacionales.
“Así como el Gobierno ha estado promocionando las elecciones, paralelamente tenía que promocionar el consumo de lo que el país produce”, sostiene Fernández.
Bonanza pasajera
Los propietarios de pulperías y otros puntos de venta de abarrotes reportaron ayer grandes volúmenes de venta en momentos en que la población se lanzó a abastecerse de víveres durante las horas de suspensión del toque de queda. Sin embargo, Norma Pineda, propietaria de una bodega, previene que se trata de una bonanza pasajera.
“Tampoco nos conviene mucho que la gente compre bastante un día, porque ¿qué hacemos los próximos días? La gente se está abasteciendo mucho para tener en las casas”, indicó.
Dado que los grandes supermercados han permanecido cerrados, el peso de abastecer a los consumidores ha recaído sobre los pequeños comerciantes y los pulperos.
