Estados Unidos
La industria estadounidense del automóvil y sus sindicatos se enfrentan a dolorosos sacrificios y una difícil pelea para recuperarse después de que obtuvieran un alivio temporal con un paquete de ayuda pública de más de 13,400 millones de dólares.
El presidente George W. Bush defendió el rescate que él mismo anunció, afirmando que los fabricantes de automóviles han obtenido una oportunidad de reformarse sin declararse en quiebra; pero advirtió que tienen un estrecho margen de maniobra.
"Esta reestructuración requerirá grandes concesiones por parte de los actores implicados en la industria del automóvil: dirección, sindicatos, acreedores, accionistas, distribuidores y proveedores", dijo el Presidente en su alocución semanal por radio.
"El momento de tomar decisiones difíciles para volverse viables es ahora, si no la única opción será la quiebra".
Frente a la amenaza de una quiebra que habría causado miles de despidos, General Motors y Chrysler aceptaron los términos del rescate financiero.
Desembolso
Las automotrices comenzarán a recibir los créditos otorgados por el congreso a partir del 29 de diciembre. Tendrán tres meses para recuperarse.
