Honduras
Redacción. La escena se repite en ciudades de todo el mundo: emblemáticos circuitos de la moda y el lujo presentan cada vez más locales vacíos y los diseñadores están tomando cartas en el asunto.
En la neoyorquina Madison Avenue ahora hay más de 20 locales disponibles entre las famosas calles 59 y 72. Esto indica que la crisis financiera global también llegó al sector del lujo y la moda.
En Estados Unidos, especialistas de estos campos señalaron que importantes compradores de los grandes almacenes redujeron sus pedidos para la próxima primavera entre un 10 y un 15 por ciento.
Algunos diseñadores lanzaron propuestas más cómodas para los que prefieren siempre ser fashions, mientras que otros han declinado la exposición de sus colecciones sobre la pasarela debido al excesivo costo que implica su montaje y, por si fuera poco, el insaciable deseo de conocer lo nuevo cuando aún no ha pasado una temporada de diseño. Durante la Semana de la Moda de Nueva York se concretaron menos negocios de lo habitual y algunos diseños pasarán inadvertidos, dijeron expertos de la industria. Pero al mismo tiempo, algunos modistos aprovecharon las turbulencias económicas como una excusa para aumentar los excesos de la moda.
Diseñadores como Viktor&Rolf y Dolce&Gabbana han desistido de presentar sus colecciones en la pasarela. Otros, como Carmen Marc Valvo, lo harán en eventos menos suntuosos, mientras que algunos han recurrido al uso de Internet para mostrar su potencial.
El gran dilema que el mundo del couture ahora enfrenta es ¿desaparecerán las pasarelas por la crisis? Con este nuevo dolor de cabeza nace una corriente que los fashionistas han denominado "cheap & chic", "barato y a la moda", dando así la pelea a este fenómeno financiero.
