Estados Unidos
El secretario del Tesoro, Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, defendieron enérgicamente ayer su manejo del paquete financiero de 700 mil millones de dólares, días después de que el gobierno abandonó la estrategia de rescate original.
Paulson también le dijo al Congreso que se opone a la utilización del paquete, diseñado para rescatar a Wall Street, para ayudar también a los golpeados fabricantes estadounidenses de automóviles. El secretario agregó que el plan de rescate del sistema financiero "no es la panacea para todas nuestras dificultades económicas", en referencia a las múltiples solicitudes sectoriales de ayuda.
Uno de esos sectores es el automotriz, en el que los tres fabricantes de autos más grandes de Estados Unidos acudieron ayer al Congreso para suplicar que se les otorgue un rescate gubernamental de 25 mil millones de dólares, mientras los líderes legislativos y la Casa Blanca padecen fatiga por salvamentos financieros.
Los líderes demócratas en el Congreso buscan aprovechar el ya existente paquete de rescate de Wall Street, de 700 mil millones de dólares, para que tanto los fabricantes de automóviles estadounidenses como sus proveedores tengan acceso a préstamos nuevos, pero la Casa Blanca y los legisladores republicanos dicen que la golpeada industria automotriz no debe recibir ningún capital fresco.
GM ha dicho que podría quedarse sin liquidez para fines de año si no recibe ayuda gubernamental.
Ayer, Ford Motor Co. dijo que venderá una participación de 20 por ciento en su socio japonés Mazda Motor Corp. por 540 millones de dólares para recaudar efectivo.
Y mientras EUA define qué hacer, Japón enfrenta el riesgo de un año completo de recesión debido a la crisis económica mundial.
Las perspectivas económicas de Japón sufrieron otro golpe cuando el ministro de Política Fiscal y Económica, Kaoru Yosano, dijo que no tenía "ninguna confianza" en que la segunda economía mundial crezca el año próximo.
Resultados y bolsa
El Departamento del Trabajo informó que los precios al por mayor bajaron un 2,8% en octubre, la mayor contracción mensual en 60 años, y que la inflación subyacente aumentó un 0,4%, cifra mayor a la indicada por los economistas. Esas cifras provocaron la caída de la bolsa de Estados Unidos y de Asia, mientras que las europeas salieron a flote.
