Hace unos años estaba yo dictando una conferencia en San José, Costa Rica, y sostenía la idea de que "todo lo que ocurre, a la larga ocurre para bien". Entre los oyentes había algunos médicos. Cuando llegamos a preguntas y respuestas, uno de ellos pidió la palabra y me dijo: "Póngase en mi lugar por un momento. Usted es el cirujano. Tiene que informarle a un paciente la necesidad de extraerle un pulmón. ¿Cómo podría usted explicarle esto a ese hombre bajo la premisa de que las cosas ocurren para bien?".
Creo que lo hice un tanto irreflexivamente, pero recuerdo que le conteste: "Yo le diría, señor, tengo buenas noticias para usted ¡solamente tendremos que extraerle uno de sus dos pulmones!". El publico estalló en carcajadas, y yo tuve que disculparme por haber bromeado con algo tan serio. Pero para mi sorpresa, otro de los médicos se levantó y me dijo que el ejemplo le había ayudado a captar bien el concepto de que efectivamente todas las cosas a la larga, ocurren para bien.
El tiempo ha pasado, y las cosas que han venido ocurriendo en mi vida me han convencido cada vez más de esta enorme verdad.
Pudiera ser que no lo comprendamos en un principio, pero a la larga, las cosas ocurren para bien.
Sí, usted y yo tenemos siempre bendiciones que contar. ¿Como cuáles? Caray, estamos vivos. Dios nos tiene en este momento en este mundo, y nos da la oportunidad de hacer algo valioso con nuestra vida. Tenemos un par de ojos que nos permiten admirar un atardecer cuando el sol tiñe de rojo el cielo, y ver la sonrisa en el rostro de nuestros seres queridos. Y un par de oídos que nos permiten percibir los sonidos. Y tenemos un cerebro que nos permite guardar conocimientos y recuerdos, pensar y tomar decisiones.
En realidad estamos construidos como una maravilla. Y creo que cada día deberíamos tomarnos un tiempo para pensar en ello, y agradecerlo.
Probablemente tenemos también un trabajo, una familia, un hogar y algunos amigos. ¿No es todo eso una bendición?
LO NEGATIVO: Estar tan enfocados en lo que no tenemos, que todo aquello por lo que deberíamos estar agradecidos se nos vuelva invisible.
LO POSITIVO: Hacer un alto en el camino y contar nuestras bendiciones. Conseguir así la paz de espíritu que viene del agradecimiento y que nos permite vivir con más felicidad.