El llamado Acuerdo de Tegucigalpa suscrito recientemente ha marcado un hito en la historia de Honduras, puesto que sus autoridades, particularmente el presidente Roberto Micheletti, se mantuvieron firmes, sin ceder una pulgada a pesar de las presiones internacionales, incluyendo las del poderoso Tío Sam, que recurrió a la cancelación de visas y suspensión de ayudas económicas pretendiendo torcerle el brazo a los hondureños lo que no logró, al final fue aceptado el modelo propuesto por Micheletti. Veamos:
La amnistía no fue aceptada, por lo que el ex presidente Zelaya podrá ser juzgado por los crímenes y delitos por los cuales se le denunció por el Ministerio Público, se abandonó su loca idea de la Cuarta Urna y la eliminación de los artículos "pétreos", por contra, se reconoce en el pacto la legitimidad de las elecciones generales del 29 de los corrientes, se acordó la formación de un gobierno de integración y reconciliación nacional, que es un principio constitucional, no es una invención de nadie.
La creación de las Comisiones de la Verdad y de Verificación, no es algo que pueda quitarle el sueño a Micheletti, puesto que la verdad jurídica será la que establezcan los órganos jurisdiccionales, y la verdad histórica ya la dictó el pueblo hondureño que celebró la destitución de Zelaya, la Comisión de Verificación le da más bien a Micheletti la certeza que el proceso de reconciliación se supervisará con intervención internacional, lo que constituye un reconocimiento a su gestión y a su mandato presidencial.
Lo más interesante es que este Acuerdo no tiene plazo, ¿pifia de los negociadores de Zelaya?, por lo que no puede exigirse su cumplimiento de acuerdo a la ley. Esto lo sabe muy bien Micheletti, Shannon, Insulza y Chávez, por eso éste dijo que no se plegaría a la orgía de felicitaciones, o sea que de antemano sabe que fue batido, ya no podrá intimidarnos más.
El regreso de Zelaya no fue un trato hecho, requerirá la opinión de la Corte Suprema de Justicia, que no puede per se revocar su criterio en cuanto a las violaciones constitucionales cometidas por Zelaya.
El Congreso no podrá restablecer a Zelaya, sólo que se hubieren producido nuevos elementos de juicio, que no los hay.
Sin duda Micheletti salió airoso de esta dura prueba y con ganancia, puesto que se levantarán ipso facto, las sanciones contra el país y se reconocerán las próximas elecciones.
Un triunfo de la democracia hondureña y una derrota para el eje del mal, que perdió ante los buenos, 1 a 0, con gol de Micheletti y de cabeza.
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