Hay ciertas cosas con las que no conviene escatimar y una de ellas es el producto que utilices para la limpieza del rostro. Es un error pensar que sólo tienes que limpiar la piel si te has maquillado y que el resto de los días basta con lavarse la cara o pasar por la ducha. La limpieza debe ser diaria, mañana y noche, pero si no tienes tiempo, como mínimo debe ser antes de acostarte.
Con ello se eliminan los restos de contaminación, maquillaje, grasa, sudor y células muertas. Así la piel se oxigena mejor. Y si se hace por la noche, ¿por qué repetir por la mañana? Porque durante el sueño la piel realiza una actividad intensísima de regeneración, segrega aceites naturales y residuos del metabolismo, junto con la transpiración, que deben eliminarse. Recuerda que sobre una piel limpia actúan mejor los tratamientos.
