Estados Unidos
Florida se está despoblando. Es la primera vez que eso ocurre en 60 años, desde que el ejército decidió cerrar las bases que tenía aquí, al término de la Segunda Guerra Mundial.
Para un estado cuya economía depende de los millones de dólares en ahorros que sus nuevos inmigrantes traían todos los años, la súbita paralización de esos ingresos es una fórmula segura de atraer el caos.
Cada vez vienen menos
Detrás del glamour de Miami Beach, las doradas playas de Naples y Fort Lauderdale, los parques de atracciones de Orlando y el rugir de los motores de Daytona, se esconde un estado que en realidad no produce nada.
Nada que no sea diversión. Su gran negocio es atraer gente. Atraerla para que deje aquí su dinero, ya sean turistas, ya sean nuevos residentes. Y la crisis les está aplicando los frenos a ambas actividades.
Según algunos economistas locales, la adicción del estado por dinero fresco es tan grande que la economía ha adquirido las características piramidales de un gigantesco esquema Ponzi, en el que los inversionistas cobran a base del ingreso de dinero de nuevos inversionistas.
Efectos de la crisis
Desde mediados de los 70, el estado venía creciendo a un ritmo de 350,000 residentes al año. De hecho, hasta el año pasado, estaba en vías de superar a Nueva York para convertirse en el tercero más poblado de Estados Unidos.
Ese influjo de personas, equivalentes a mil por día, aunado a los 80 millones de turistas anuales, alimentaba las principales industrias del estado y nutría las arcas de los gobiernos estatales y municipales. También revalorizaba al alza los precios de las propiedades, lo que para muchos convertía las inversiones inmobiliarias en el estado en una apuesta segura.
El profesor de la Universidad de Florida del Sur, Gary Mormino, dice que toda la estructura fiscal del estado estaba basada en el concepto de que el crecimiento se pagará por sí mismo. “Nadie parece haber pensado seriamente en qué es lo que pasaría si las mil personas diarias dejaban de venir”.
Emigración
Según la Universidad de Florida, el número total de residentes del estado disminuyó en 58,000 el año pasado y los prospectos de que eso cambie en un corto plazo no son muy alentadores.
El estallido de la burbuja inmobiliaria significa que miles de estadounidenses en la edad de retiro no pueden vender sus viviendas en el norte, con lo cual no están en condiciones de mudarse hacia el sur, mientras que la crisis también ha mantenido alejados a los turistas.
Entre tanto, quienes compraron propiedades en el estado esperando que el constante influjo de inmigrantes ayudara a revalorizar sus inversiones, ahora enfrentan una cruda realidad.
“Cuando la gente comenzó a ver detrás de las palmeras para revisar los libros de contabilidad, lo único que encontraron fue un fraude masivo”, dice Mormino.
En camino el “Oasis of the Seas”
Helsinki. El crucero más grande del mundo, el “Oasis of the Seas” emprendió su primer viaje que lo llevará del puerto de Turku, Finlandia, hasta Fort Lauderdale, Florida, que será su puerto base.
El barco, con un costo cerca de los 940 millones de euros, tiene 40 restaurantes y puede transportar cerca de 6,300 pasajeros y 2,165 miembros de la tripulación.
Además, el barco es una especie de parque de atracciones flotante con campos de baloncesto, paredes para escalar y hasta escenarios para representar musicales o espectáculos sobre el hielo.
De momento, sin embargo, el barco viaja sin pasajeros y el primer viaje turístico sólo se realizará después del 30 de noviembre, cuando está programado el bautizo oficial del “Oasis of the Seas” en Fort Lauderdale.
