El Salvador
Reinaldo Rueda vivió momentos angustiosos ayer. El seleccionador de Honduras fue expulsado del partido que la Bicolor le ganó anoche a El Salvador y que ayudó a clasificarnos al Mundial de Sudáfrica 2010.
Todo pintaba para una noche triste para el técnico nacional y para los hondureños; pero un gol a último minuto del estadounidense Jonathan Bornstein en el juego en Washington cambió la historia no sólo de ayer, sino del fútbol hondureño.
Rueda dedicó a la paz en este país la clasificación de su selección al Mundial de Sudáfrica 2010, y dijo que al concluir el juego que ganaron 0-1 a El Salvador pidió el “milagro” en Estados Unidos.
“Todo es por la paz de Honduras”, dijo Rueda en una conferencia de prensa al ser preguntado por la frase que define la clasificación de Honduras, país que se encuentra sumido en una profunda crisis política desde la sustitución de Manuel Zelaya de la Presidencia el pasado 28 de junio.
Agregó que este logro es también por la felicidad de la gente, ya que es el mejor premio a toda la calidez que le han dado los hondureños a la Selección y a su persona.
Honduras, que venció anoche de visita a El Salvador y que ya no tenía posibilidades de ir al Mundial, alcanzó el tercer pase directo a Sudáfrica gracias a la victoria y al empate de 2-2 entre Estados Unidos y Costa Rica, choque disputado en el primer país simultáneamente con el encuentro en San Salvador.
Rueda, expulsado del terreno de juego por el árbitro estadounidense Ricardo Salazar en el minuto 34, dijo al finalizar el encuentro contra los salvadoreños que se arrodilló en los camerinos para pedir por el “milagro” en Estados Unidos.
“Entré al camerino, me arrodille y le pedí a la Virgen que me hiciera el milagro en Estados Unidos, y después no lo creía”, manifestó el técnico.
El colombiano declaró que el partido contra El Salvador fue muy “cerrado” y agradeció a esta selección y a su seleccionador, el mexicano Carlos de los Cobos, la lealtad, la hombría y la dignidad que mostraron.
Los hondureños sólo habían estado presentes en el Mundial celebrado en España en 1982, el último al que también clasificó El Salvador, equipo que lo hizo además en el de México 1970.
