Honduras
El paciente de la cama número uno de la sala de oncología de hombres del hospital San Felipe tiene visitas a cada momento.
Ese paciente se llama Orvin Cabrera, ajeno a escenarios como éste ahora es el que encabeza la escena.
“Estoy confiando en que si estoy aquí es porque Dios me tendrá luego testificando en un estrado de su magnífico poder”, manifestó el “Pato” Cabrera con una enorme sonrisa en el rostro.
Al resto de pacientes se le sale una enorme sonrisa cuando ve desfilar cámaras, micrófonos, grabadoras y periodistas que han iniciado la campaña de ayuda. A pesar de la quimioterapia nadie pierde la sonrisa y mucho menos la esperanza.
Las visitas que recibió ayer fueron muy especiales, Nayelhy, de 12 años, y Orvin Asiel Cabrera, de 7, hijos de la pareja quienes llegaron a la capital para ver a su papá.
“Lo extrañaba mucho, tenía mucho tiempo sin verlo. Quiero que mi papi se mejore para que juguemos fútbol, lo extraño mucho”, dijeron los menores.
