Honduras
Permanecer en casa con sus padres se convierte cada vez más en una realidad para un creciente número de jóvenes que por diferentes circunstancias se ven obligados a posponer indefinidamente el momento de "abandonar el nido".
El factor crisis
La crisis financiera mundial ha venido a acentuar una situación que ya venía siendo observada por los sociólogos.
"Con una crisis económica y más como se está presentando aquí, los hijos ya no tienen la política de ir y buscar otra casa porque carecen de los recursos económicos para eso", comenta el sicólogo social Víctor Salgado.
En otros casos, quienes ya habían abandonado el hogar para vivir por su cuenta, han tenido que volver al hogar paterno al quedarse sin empleo y por tanto, sin el recurso económico necesario para valerse por si mismos. Aunque no hay estadísticas precisas, según Salgado, esto ocurre con mayor frecuencia en las clases sociales menos favorecidas.
Ése es el caso de Allan Gámez, de 25 años, quien el año pasado perdió su trabajo en una empresa maquiladora y ha tenido que permanecer en casa con sus padres desde entonces. "La situación está bastante difícil ahorita, y trabajo prácticamente no hay, y así como yo, hay muchos compañeros de trabajo en la misma situación". Se calcula que más de 100 mil empleos se han perdido en el sector formal de la economía por causa de la crisis global. Para sobrellevar la situación, Gámez ha tenido que desempeñar empleos temporales para mantenerse, además de recibir la ayuda en forma de remesas que sus parientes que viven en el extranjero le envían a él y a su familia.
Otros factores
Pese al progresivo aumento en el ingreso per cápita, la mayor celeridad conque ha aumentado del costo de vida, frena las aspiraciones de independencia de jóvenes que si bien todavía conservan su empleo, ven limitadas sus opciones por carecer del ingreso suficiente para hacer su propia vida.
"¿Cuánto es el salario promedio que gana un joven en la actualidad?", pregunta el economista Julio Gom. Si se toma en cuenta que el salario mínimo fue fijado en 5,500 lempiras, Gom estima como algo poco menos que imposible que una pareja o una persona sola pueda hacerse con una casa, en especial en estos tiempos de inseguridad económica. "Los muchachos no tienen esa seguridad del empleo, entonces, acceder a una vivienda es casi imposible", explica el economista.
Ante tales circunstancias, muchos simplemente procuran aprovechar algunos beneficios que su situación les ofrece.
Al vivir con su familia, la persona puede ahorrar en gastos de alquiler, compra de alimentos y pago de servicios públicos, que en la mayoría de los casos son compartidos con sus padres.
Por otro lado, quienes tienen sus propios hijos encuentran en los abuelos un conveniente servicio de guardería por el que de otro modo tendrían que pagar.
Todo esto parece indicar que nos encontramos viviendo un cambio social que se ha visto acelerado por causa de la crisis. "No es que los muchachos no se quieran ir, es que no pueden", sentencia Gom.
Convivencia
Ante los cambios sociales traídos por la crisis, sociólogos y economistas hacen diversas propuestas para sobrellevar la situación, entre éstos:
En lugar de ver la casa de los padres es una herencia, los hijos podrían ir comprándosela poco a poco, proveyéndoles un ingreso para su vejez.
Las relaciones entre padres e hijos cambian a medida que estos últimos se hacen adultos, por lo que una buena comunicación es esencial.
Los hijos adultos que viven con sus padres tienen la obligación de contribuir con el gasto del hogar común en medida de sus posibilidades.
