Estados Unidos
Por seis meses, la camisa con el número diez en la espalda que Rambo de León dejó tras su salida fue utilizada por jugadores importantes como Ramón Núñez y Danilo Turcios.
Ambos supieron emplear bien la camisa, pero ahora el dorsal regresa a su dueño original, Julio César de León.
Dani reconoce la labor del fantasista del Parma y asegura que el honor es de él.
"Son decisiones, pero sabemos que el diez es de Rambo y eso no va a crear ninguna polémica. Llevo casi 10 años utilizando el 19, pero eso no está permitido en eliminatorias y un número no pone en discordia a nadie. Todos tenemos una función dentro del campo".
Algo que alegra a Turcios es saber que nadie tiene su puesto comprado en la Selección y todos deben esforzarse.
Es un reto que vale la pena asumir, dice el pequeñín del Olimpia, que sabe lo que representa competir por un puesto con jugadores de gran calidad en la representación nacional.
"Imagínate qué competencia. Ahora hay que hacer fila para agarrar la pelota en los tiros libres y eso es lo bonito de esto, que compites con otros jugadores de gran nivel y, al final, lo que tienes es a una Selección muy bien equipada".
Todos saben que el volante olimpista se entrega a la escuadra catracha y eso lo demuestra con cada palabra que sale de su boca. "Uno trata de jugar y brindarse por completo".
Dani siente que esta eliminatoria debe ser favorable a Honduras porque él es parte de una generación que se extingue, un grupo de jugadores que vivirán su último mundial. "La verdad es que se nos acaban los sueños mundialistas y esperamos que no sea así. Por eso queremos terminar nuestra carrera en la Selección en un mundial", expresa Danilo.
Ojalá así sea: que esta generación que le ha dado mucho a Honduras tenga una recompensa al final de su carrera.
