Honduras
MONSTRUO, CAMPEÓN. Así, con letras mayúsculas, y si pudiera rellenarlas de oro, lo haría, porque se lo merecen. El fútbol al final premió al equipo que mejor se comportó en la etapa final, a los más sagaces y a los del fútbol más ordenado: ése es el Marathón.
Los verdolagas empataron 1-1 in extremis anoche con el Real España y se alzaron con la copa, la ganaron y son los nuevos monarcas del fútbol hondureño, "me pellizcaba para comprobar que no era un sueño", dijo Carlos Will Mejía al final del juego y no lo es. Lo parece, pero no.
Este equipo vestido de verde demostró que está armado para grandes cosas; su directiva adquirió buenos jugadores y al final se convirtió en el mejor del país, primer lugar de grupo en la Champions Concacaf y campeones del torneo Apertura 2008.
El juego
El rival fue digno; no podemos olvidar en esta ocasión al del segundo puesto, porque lo hizo bien. Aplaudamos a los de "Marito" Zanabria porque cayeron como hombres, con pundonor, con vergüenza y porque en el fútbol sólo uno puede celebrar, no fueron ellos.
La Máquina sabía que llegaba con un ojo morado a la contienda. Necesitaba emparejar la situación y un título vale cualquier esfuerzo.
La avanzada aurinegra comenzó a ganar terreno, se fue con todo al frente, buscando el gol que le diera el empate en el global.
Everaldo la puso en la yugular a los 33 minutos. Gran jugada del nuevo ídolo españolista Allan Lalín, que desbordó por izquierda y centró para que el brasileño llegara a poner la estocada en el primer tiempo.
Lejos de dejar al Monstruo en la lona, la herida sirvió para ponerles la cabeza fría a los verdolagas.
Pinchazos por aquí y por allá recibieron los esmeraldas, pero eso no fue suficiente. Había que meterlas y el hombre que lo hace sufrió un tirón en el juego pasado y no estaba allí: Carlos Pavón.
A pesar de mantener el equilibrio entre la línea de defensa y ataque con Carlinho y Elkin bien compenetrados, aunque sin mucha claridad, y un gran trabajo de Alex Andino en la recuperación, Macías alcanzaba la gloria después de detenerle un penal a Tyson Núñez, que se derrumbó en ese momento.
La sentencia
Una discusión, dos expulsados, un gol y el título: todo eso ocurrió a los 93 minutos. Gaspar Molina decretó un tiro libre y quien lo cobró, Mario Berríos, el pequeñín lateral de Mezapa, Atlántida, descargó toda su pólvora y con su pequeño pero potente pie izquierdo le daba la puñalada final al Real España.
Esa herida dejaba a los catedráticos sin aliento. Perdían el título después de un golazo de Berríos. Esta historia se escribió con letras verdes. Marathón es el nuevo campeón y la feligresía esmeralda puede ser feliz. La séptima se enmarcó en el Morazán, la tercera fue la vencida porque de tres finales que han jugado ante los aurinegros, habían perdido las primeras dos, pero, como dicen, no hay mal que dure 100 años ni Monstruo que lo resista.
Minuto a minuto
Min. 5 Disparo de Mario Berríos contenido por el arquero Marcelo Macías. Era un aviso de que el pequeñín quería meterla.
Min. 10 Allan Lalín de cabeza la manda encima del arco del Marathón. El atacante nunca se pudo conectar en el juego, salvo en el gol.
Min. 33 La mejor y única jugada de Lalín. Se corre por la banda izquierda con balón dominado, la cruza y Everaldo llegó a cerrar el gol.
Min. 71 Gaspar Molina se inventó un penal en el área españolista, pero Marcelo Macías le dijo que no a Tyson Núñez.
Min. 93 Mario Berríos descargó su furia con un potente zurdazo de tiro libre que significó el título para el Monstruo.
Alineaciones titulares:
Real España: Marcelo Macías, Marlon Peña, Nery Medina, Carlos Palacios, Elkin González, Elder Valladares, Mario Rodríguez, Alex Andino, Carlinho, Allan Lalín, Everaldo Ferreira.
Marathón: Juan Obelar, Erick Norales, Mario Berríos, Mario Beata, Oscar Bonilla, Mariano Acevedo, Mauricio Sabillón, Marvin Chávez, Reiniery Mayorquín, Carlos Will Mejía, Milton Núñez.