Honduras
Otra vez a sufrir, parecería que ésa es la novela eterna de Honduras.
Se jugó mal. No existieron conexiones entre líneas. El planteo táctico fue pobre, ya que ni nos supimos defender, y mucho menos atacar.
Siguen sin aparecer jugadores claves y eso es preocupante. La actitud del equipo nos dejó un mar de dudas.
No existió rebeldía en ninguno de los muchachos, y de parte del cuerpo técnico tampoco observé una reacción que cambiara la historia del encuentro.
Así que ahora quiero explicarles el por qué del título de esta columna.
Ya basta de orgullo señor Rueda, si no sacamos adelante el próximo compromiso, un país quedará totalmente destruido anímicamente.
En el campo de juego deben de estar los mejores, pero no en nombres. No se puede usted dar el lujo de desafectar a futbolistas como "Rambo" León y Edgard Álvarez.
Exigió disciplina, eso está claro, y me parece correcto, pero creo que el castigo ya lo pagaron cuando los sacó ante Canadá y Jamaica en la primera vuelta.
Si no ocurrió nada extremo, salvo que se nos esté ocultando la verdad, estos futbolistas deberían estar concentrados para el juego ante México.
Sinceramente esta última convocatoria me sorprendió con varios llamados que a mi entender no fueron los correctos.
En la eliminatoria pasada el Sr. Chelato Uclés también hizo lo mismo frente a Costa Rica, donde tampoco citó a Rambo y a Edgard que viajó desde Italia y tampoco lo alineó.
¿Resultado final? Un cero enorme y adiós. No digo que estos futbolistas nos darán el pasaporte a la hexagonal, pero si al menos ante Jamaica los hubiese tenido de alternativas quizás la historia hubiese sido otra.
Uno mira el banco de suplentes y no observa recambios desequilibrantes.
Dejémonos de orgullo, por favor. Si perdemos, usted se tomara el avión a su país y se olvidará de todo, usted no convivirá el día a día con este pueblo.
No dudo de su capacidad, que es trabajador tampoco lo discuto, pero de no clasificar será también culpable de otro fracaso más.
Estamos aún a tiempo de llegar a la siguiente fase. Jugaremos en casa contra una selección virtualmente clasificada y que pasa por un mal momento, pero hablar de ese partido será en otra ocasión.
Dejemos el orgullo de lado y que estén los que deben de estar.