La furia y la pasión del fútbol han sido la fuente de ingresos de muchos hondureños y extranjeros que se dedican a la venta de banderas, camisetas, pitos y todo tipo de artículos alusivos a la Bicolor.
Uno de los beneficiados con la euforia de los seguidores de la Selección Nacional es Armando Reyes, que con sus hermanos ha aprovechado esta situación para agenciarse unos centavos. Reyes dice que ésta ha sido su alternativa para obtener ingresos y alimentar a su familia este año.
“Los compatriotas no se imaginan que con la compra de una bandera he podido darles de comer a mis hijos.
Como hondureño me siento satisfecho de que la Selección haya logrado el pase, porque tanta euforia de la gente ha permitido que las ventas se prolonguen”, dice.
Hombres, mujeres y hasta niños trabajan de sol a sol durante horas en medio de los carros en las vías más transitadas de la ciudad.
Ellos se han convertido en grandes vendedores y mercadólogos, arman sus combos y ponen sus propias ofertas, “sabemos que la situación esta difícil para todos”, agrega Reyes.
“He hecho de todo en la vida, pero hacer esto es lo que más satisfacción me ha dado”.
La felicidad de centenares de vendedores es doble por la clasificación y sobre todo por las altas ventas.
