Honduras
Una madre y su pequeña niña de apenas 7 años fueron acribilladas a balazos el domingo por la noche por desconocidos, ambas salían de la iglesia y se dirigían a su hogar en barrio El Calvario de esta comunidad.
Luego del sangriento hecho los habitantes de este apacible pueblo de la sierra hondureña, no daban crédito a lo acontencido, Reina Esperanza Méndez, 50, con su hijita Leslie Marilyn Trejo Méndez de 7 años, fueron atacadas cuando salían de la iglesia, sus cuerpos cayeron justo enfrente del templo religioso.
De inmediato los vecinos y amigos de las hoy occisas trataron de auxiliarlas pero fue imposible porque ambas murieron de forma instantánea.
Fue silenciada
Familiares de las fallecidas explicaron que tanto la madre como la hija acudían todos los domingos al culto evangélico en la iglesia de la comunidad. La madre presentaba cinco balazos y la pequeña 8, todos de AK 47. En la escena se contabilizaron más de 30 casquillos.
Cuando los pobladores escucharon la tirazón muchos se lanzaron al suelo, otros buscaron refugio para evitar ser alcanzados por las balas. Los asesinos al lograr su cometido huyeron del lugar con rumbo desconocido.
La indignación privó en la zona, por este hecho poco común en un poblado que se caracteriza por la tranquilidad. Pero la escena de anoche consternó a los vecinos quienes exigían justicia.
Reina Esperanza, era una comerciante muy querida en la comunidad y madre de un policía preventivo asignado en la Jefatura 4 de Santa Rosa de Copán.
En horas de la madrugada su cuerpo y el de su hija fueron reconocidos por las autoridades.
Hasta el momento la policía maneja como posible móvil situaciones personales en vista que se informó que la hoy fallecida serviría como testigo en un caso y presumen que la misma fue silenciada.
“Estamos investigando los hechos que se dieron en esta comunidad, las primeras investigaciones establecen como posible móvil del hecho enemistades personales. El caso ha impactado en la zona y se han asignado varios equipos para que en el menor tiempo capturemos tanto a los hechores materiales como los intelectuales”, manifestó Reinaldo Rubio coordinador de la Dnic en Copán.
