Honduras
Los funcionarios de un pueblo reciben la noticia de que llegará un inspector del gobierno y se alarman porque los visitará de incógnito. Temen que el enviado descubra sus actos de corrupción y el deficiente cumplimiento de sus deberes.
El alcalde Espirillón Ocón del Hoyo reúne a los demás funcionarios a su cargo: al juez de paz Ubaldo Montes de Soto, a la supervisora de escuelas Zoila Patricia Pagoada, a la directora del hospital, la doctora Matta Cristiani, y a Filemón Mansilla, director de correos.
Les encomienda prepararse y ofrecer una buena imagen al inspector. Éste es apenas el comienzo de los enredos de "El inspector", o "La estupidez de los corruptos", comedia original del escritor ruso Nikolái Gógol y adaptada por Tito Ochoa, presidente de la Asociación Cultural Memorias, ACM.
Detalles
Permitamos primero la reproducción al pie de letra de cómo la ACM presenta la obra montada en el Centro Cultural Infantil, CCI.
"La corrupción, el clientelismo político, el soborno como medio para obtener favores, la lambonería, el desvío de fondos públicos, la inoperancia, la manipulación de los medios de comunicación y el poder de los menos capaces son algunos de los problemas que manifiestan los personajes de esta comedia".
Y eso es lo que hacen José Luis Recinos, Inma López, Miguel Santos Salgado, Erick Pineda, Rafael Perdomo y Mariela Zavala. Con el humor como la mejor herramienta para desenmascarar la hipocresía, dan vida a una de las obras más importantes de Gógol.
Es una comedia que se aleja de las actuaciones amaneradas, superficiales y livianas que abundan en el teatro nacional y que atrofian el gusto de los hondureños. "El inspector", montado por Ochoa, rescata ese humor satírico que seguro, como pasó con Gógol, revolverá la bilis de los personajes que integran el amplio catálogo político hondureño.
La estupidez va de la mano con los corruptos de esta comedia, quienes confunden a Rafael Roberto Barjum de las Callejuelas con el incógnito inspector. El joven dandi se aprovecha de la "sencillez de la gente de pueblo" para sacarles dinero, y los funcionarios ceden con tal de ganarse el favor del importante hombre. Al final, descubren que Callejuelas se los "echó a la bolsa".
