Cuando se piensa en la madre actual le damos un enorme reconocimiento, y bien merecido, a todas aquellas mujeres que son madres y profesionistas. Pero sin querer hemos devaluado a la que decide por decisión propia o por las circunstancia dedicarse al 100% a su hogar, siendo este su único trabajo.
Cuántas veces reaccionamos con asombro y hasta con antipatía cuando una amiga o pariente nos dice: “cuando me case sólo me voy a dedicar al hogar” o “mirá, voy a renunciar al trabajo porque mi marido quiere que me dedique al bebé”. Nuestros ojos se salen de nuestras orbitas y aunque exclamamos: “Ah, qué bueno, quién como vos”, por dentro, pensamos: “¡qué anticuada!, el marido es un machista”.
Pero, ¿quiénes somos nosotros para juzgarlas? Es su decisión, es su plan de vida, y si tienen los recursos para poder hacerlo, ¡qué maravilla! en el fondo, aunque quizás nunca lo reconozcamos, las “working girl”, llegamos a un punto en nuestra vida en que las envidiamos un poco.
Pero nosotras gozamos hoy en día de más reconocimiento que ellas, siendo ellas también por derecho propio todas unas heroínas.
Las que dicen ser “mamás a tiempo completo” son estereotipadas secretamente por un gran sector de la sociedad actual y consumista, como unas que “mantenidas”. Una etiqueta injusta, que muchos compañeros de hogar, esposos, contribuyen en sostener porque tampoco valoran el aporte que esa mujer hace para el “sostenimiento” de su hogar.
Lastimosamente, suman más los casos de mujeres que denuncian a sus maridos por violencia intrafamiliar. Siendo una de sus principales torturas psicológicas el devaluarlas por no trabajar y sólo quedarse en casa cuidando a los niños. Su ignorancia e inconciencia los hace creer que el ser proveedores les da el derecho de humillarlas e irrespetarlas.
No se dan cuenta que esa mujer ejerce la más noble y sacrificada de todas las profesiones. Por su puesto, nos referimos a la madre a tiempo completo responsable, porque existen las que también lo son pero están muy lejos de ser devotas y abnegadas.
Pero ayudémosle a reconocer a los esposos desconsiderados todo lo que ganan y se “ahorran” con su esposa dedicada a la casa, que no “trabaja” y que merece todo nuestro respeto. Hágamoslo de la manera más fácil de entender para ellos: midiéndolo económicamente.
En la mayoría de los casos se ahorran en una empleada doméstica (porque ella es la que lava, plancha, cocina, limpia y cuida a los niños). ¿Cuánto se les paga actualmente a una “trabajadora”? vayamonos por un promedio mínimo aproximado de Lps, 2,500, más el acceso a los servicios del Seguro Social, a los que ahora tienen beneficio, con el único pago anticipado de 2,519 lempiras de la parte patronal.
No olviden que las madres también ejercen de enfermeras y una a domicilio le puede cobrar Lps. 5000 mensuales. Una tutora para que le ayude a hacer las tareas a sus hijos, si es bilingue le cobra 150 lempiras la hora; si su especialidad es de clases de matemáticas o químicas, hasta 200 lempiras ¡por hora! y se acostumbra a impartir dos horas de clase. Vayan sumando, por favor.
Una mamá a tiempo completo, también hace las labores de chofer, porque es ella la que se levanta temprano a dejar y recoger a los hijos a la escuela o colegio, o a sus actividades extracurriculares. Un motorista, mínimo se le paga los Lps. 5,500.
¿Cuánto hemos sumado hasta ahorita? 16, 219 lempiras. Si ellas exigieran su pago mensual, esto deberían pagarles aproximadamente sus maridos, si nos apegamos a estas cifras promediadass en esta moraleja.
Pero, un momento,nos falta sumar otras “obligaciones”. Se nos ha olvidado sumar el valor que representa el esfuerzo por levantarse a las 5 de la madrugada para preparar el desayuno de su familia todos los días, a pesar de haberse acostado tarde atendiéndola. No le hemos puesto un valor a su paciencia por desvelarse esperando al hijo cuando llega de madrugada. La tolerancia de atender al esposo cuando éste llega tarde a casa luego de una salida con los amigos, y aún se levanta para prepararle algo de comer. Su capacidad de perdón, ante una malacrianza de los hijos o un irrespeto conyugal.
¿Cuánto vale su amor disponible siempre las 24 horas del día, su dedicación los siete días de la semana, su entrega los doce meses ; su lealtad los 365 días del año? ¿En verdad, creen que se les puede cuantificar? Admitámoslo, no nos salen las cuentas, les salimos debiendo. Reconozcamos de una vez, que el trabajo de esta madre simplemente no tiene precio.
No descuidarse
La psicóloga Iris Centeno describe a la mamá que se concentró en la crianza de sus hijos que se olvidó de sí misma. “El hombre espera que sea buena mamá, esposa, compañera y amante, pero a la par no le pide que se descuide. No es correcto. No se descuiden porque los hijos son prestados.
Atención al esposo
Cuando la pareja no valora a su mujer y la hace sentir inferior, significa que ambos deben evaluar la comunicación entre ellos. “Es necesario buscar terapia de pareja para restablecerla”, sugiere Centeno. “Las mujeres debemos ser astutas y bien sutiles para transmitirle este mensaje a la pareja”.
No idealizar a los hijos
Inculcarles los valores para cuando estén grandes sepan como tomar sus propias decisiones. Darles mucho amor, y rigor cuando sea necesario. Dejar que su hijo haga sus propias metas desde pequeño y apoyarlas. No idealizarlo, aunque lo crea el mejor del mundo, es humano y puede equivocarse.
¿Te sientes menos cuando te preguntan tu profesión y dices: “ama de casa”? En Amiga te decimos ¡arriba ese ánimo! eres valiosa y con la orientación adecuada puedes recuperar la confianza, el amor propio y sentirte útil.
“Les recomiendo a estas mujeres reestructurar sus expectativas de vida, sus metas personales y familiares”, explica la experta del Centro Comunitario de Salud Mental San Juan de Dios.Para sentirse útiles y agenciarse de un ingreso extra pueden buscar alternativas de trabajo. Aquellos que no les exija salir de casa, o laborar sólo a medio tiempo en el horario de clases de sus hijos.