Francia
Trece años, diez centímetros y sus convicciones políticas los separan. Sin embargo, el presidente Nicolás Sarkozy y la cantante Carla Bruni celebran su primer aniversario de bodas.
"Año nuevo, vida nueva". Un popular dicho que el matrimonio presidencial de Francia parece haber querido poner en práctica con el año nuevo.
El esposo de la cantante vive, desde el mes pasado, en la propiedad que Carla posee en Villa Montmorency, un exclusivo barrio al suroeste de París donde se concentra la mayor parte de la nobleza y la aristocracia de la capital francesa.
Al Elíseo el fin de semana
Sarkozy se desplaza con escolta todas las mañanas a su despacho en el Palacio presidencial, pero tiene fijada su residencia en la casa de Bruni. La pareja sólo se traslada al Elíseo los fines de semana. Con motivo de tan señalada fecha, la prensa de su país ha hecho balance de los doce meses como primera dama, la cantante ha conseguido el aprobado de sus conciudadanos.
Sin embargo, no todo han sido piropos para la cantante, varias son las encuestas en las que ganan quienes la siguen viendo como una mujer "distante y fría", como apunta Le Parisien.
A esto se añade que "su imagen algo aristocrática la hace ser menos interesante", según algunos expertos.
El presidente pide desde el Elíseo calma y paciencia para quienes aún no ven adecuada a Bruni como Primera Dama: "Ella lo hace con tranquilidad, a su ritmo, de forma fantástica", ha asegurado.
