Beneficios sólo llegan a los simpatizantes de Ortega

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Agricultores reciben urea e insumos, pero de manera extemporánea, ocasionando pérdidas a la industria
Después de analizar el impacto del Alba en el campo empresarial y en la sociedad, y tras profundizar en los peligros del discurso del presidente Daniel Ortega.

Después de analizar el impacto del Alba en el campo empresarial y en la sociedad, y tras profundizar en los peligros del discurso del presidente Daniel Ortega -algunos de los cuales ya empiezan a convertirse en realidad-, el equipo de investigación de LA PRENSA finaliza su recorrido en los campos del vecino país, buscando la realidad que deja la ayuda venezolana en el tema agrario.

La conclusión: politización de la ayuda. "En Nicaragua nadie puede criticar que se ayude a la gente, pero sí que los proyectos sociales no son para todas las personas, sino sólo para quienes están con sindicatos o son afines a movimientos relacionados con el Gobierno.

Eso pasa en los programas de vivienda, agricultura y en distribución de granos básicos. En el campo te das cuenta de que los campesinos favorecidos son los que se suman a la línea oficial", explica Luis Galeano, editor de trabajos especiales del Nuevo Diario.

A casi una hora de viaje desde Managua, en Nagarote -municipio del departamento de León-, Francisco Oliva observa la labor de sus 35 trabajadores en el creciente cultivo de sorgo y maní de 40 manzanas de terreno. "Hemos recibido urea barata, semilla de sorgo y otros beneficios, como herbicidas.

La ayuda podría ser mejor". La urea, que tiene un costo por parte del Gobierno de 600 córdobas, en comparación con los 900 que se cobran en el mercado normal, la han recibido gracias a una cooperativa favorecida por el programa agrícola. Sin embargo, explica que "lo que no hemos recibido son tractores". Y precisamente ahí se evidencia mejor la politización, que también se produce en arado, gradas, cosechadoras y cultivadoras.

"Otro beneficio de la Alba que ha estado sesgado a la gente aliada al partido político gobernante es la cantidad inmensa de tractores que han venido. Hemos tenido como 150 máquinas, pero se les han dado a las cooperativas afines al partido de Gobierno. Quisimos entrar, pero no nos dieron participación.

La Alba ha traído beneficios, pero no tan grandes como los que se esperaban", explica el presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua, Upanic, Manuel álvarez, quien destaca que el éxito en la entrega de la urea está relacionado con la intervención de la empresa privada, que sí se consiguió en el tema. "La urea se la da el Gobierno a la Upanic y la distribuimos a nuestros socios".

Pero no todos los productores han recibido un porcentaje, aunque la urea se usa para el cultivo de arroz, sorgo, maíz y frijoles y en 2007 el campo recibió 53 mil quintales y este año ya van 48 mil. Está la promesa de 29 mil quintales más.

A casi tres horas de camino desde la capital -por una carretera casi intransitable- se llega a la comunidad de Santa Teresa. Para hablar con Cecilio Martínez, toca atravesar un inundado terreno donde dentro de poco crecerá arroz. Los volcanes le dan un encanto especial a esta parte del departamento de León.

Caminar descalzo sobre el barro no es sencillo y en algunas partes éste se ha secado, está duro y lastima los pies. Cecilio, que lleva seis años sembrando la tierra, responde con sinceridad al preguntarle si ha recibido ayuda de la Alba.

"Los pobres no hemos recibido nada. No he recibido nada. Aquí la urea la recibe quien tiene plata. Los tractores los entregaron, pero no a nosotros, sólo a los que tienen terreno y están con cooperativa. No estoy con cooperativa y mi patrón es independiente".

A Cecilio le preocupa que además los combustibles no hayan bajado a pesar de la Alba y que el único beneficio sea, hasta ahora, no estar en la oscuridad seis horas diarias debido a los apagones. "En la hacienda donde vivo se paraba el trabajo por falta de luz y no podíamos inundar los terrenos para la siembra".

Además le molesta que por la falta de ayuda no pueda incrementar la cosecha de 90 quintales del año pasado y que en su familia no haya más ingreso para afrontar la carestía en la canasta básica. "Gano 100 córdobas a la semana".

Pero no sólo Cecilio está molesto por el plan agrícola. "Aunque los productores están contentos, el sector empresarial que importa este tipo de producto no lo está", destaca el presidente de Upanic, organización que reúne a 150 mil afiliados, 80 mil de ellos productores.

"En el caso de la urea, teníamos un mercado tradicional manejado por la empresa privada, pero la falta de información oportuna del Gobierno provocó que las importadoras tuvieran que bajar sus inventarios", explica José Adán Aguerri, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep,

A inicio de año, Venezuela prometió enviar 40 mil toneladas de urea a Nicaragua, donde la demanda es de 90 mil. El país sudamericano envió 25 mil toneladas, incumpliendo por volumen y tiempo con la previsión.

"La empresa privada tuvo que responder a ese retraso con importaciones de última hora de 10 mil toneladas y hasta el gobierno de Japón tuvo que donar cerca de seis mil más. Además, se pusieron en dificultad los créditos a usuarios por valor de 60 millones de dólares".

El primer cargamento venezolano de urea fue de 7,600 y llegó luego del inicio del ciclo agrícola. Hace poco más de un mes llegó uno de 18,500 toneladas, cuando estaba en pleno apogeo la siembra de postrera. Ahora se espera un nuevo cargamento.

"Tuvimos atraso en la cosecha de primera y eso tiene un efecto directo en los resultados que el país necesita", explicó Aguerri.
Aunque en los departamentos cercanos a la frontera con Honduras, como Estelí, Madriz y Nueva Segovia, la presencia del Frente Sandinista para la Liberación Nacional, Fsln, hace que las casas se pinten de rojo y negro en apoyo a Ortega, el colorante no alcanza para disimular otras contradicciones que deja la Alba en el campo agrario.

Los productores no obtienen rebajas en los precios de los combustibles para sus maquinarias y se preguntan cómo se puede lograr que su país le venda ganado en pie, carne, frijoles y arroz a Venezuela, cuando la realidad interna no es fácil -el 67 por ciento de los pobres está en el campo, según cifras del Cosep- y la desnutrición del país es alta.

En la nación gobernada por Daniel Ortega, eso es lo que deja la Alba: contradicciones y dudas, "una política que no es catalogada como buena o mala porque la principal preocupación de la población es tener su plato de comida y luz para vivir", concluye Luis Galeano.

Los ganaderos nicaragüenses exportarán esta semana 540 vaquillas. Éstas son embarcadas en el puerto fluvial de Rama. Es el tercer embarque de vaquillas que sale este año para Venezuela, con lo que asciende a más de 1,500 el total de envíos. A cambio, Venezuela prometió facilitar créditos para mejorar el hato ganadero en un programa que beneficia a mil productores.

También se negocia exportar 10 mil toneladas métricas de pollo, lo que obligaría a incrementar la siembra de sorgo de 25 mil a 40 mil manzanas.

La empresa Tropigas, distribuidora de gas licuado intervenida por el Estado para garantizar el suministro del producto a la población, niega desabastecimiento y atribuye la intervención a una "campaña orquestada" para golpear al sector privado. "Estamos completamente atónitos" con la decisión del Gobierno de intervenir la empresa por ser dominante en el mercado de ese producto", declaró el asesor económico de Tropigas, Efrén Báez.

El Gobierno autorizó un aumento del 18% en el salario mínimo para más de 105 mil trabajadores de la empresa privada y el sector público, una medida aplaudida por el sector sindical, pero reprochada por los empleadores, que reaccionaron señalando que la medida "es insostenible" y creará "desempleo en el país". Los maquiladores vaticinaron más desempleo en esa industria que apenas ha crecido 1.5% este año con relación al 20% de 2007.

El Banco Interamericano de Desarrollo, BID, aprobó un crédito de 20 millones de dólares para Nicaragua para el mejoramiento del sistema de recaudación fiscal y la lucha contra la pobreza. El crédito fue otorgado a un plazo de pago de 40 años, con interés anual de 0.25%. El acuerdo fue firmado por la representante del BID en Nicaragua, Mirna Liévano, y el ministro de Hacienda y Crédito Público, Alberto Guevara.

13/11/2008
German Briceño
german.bricenoSPAMFILTER@laprensa.hn

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Hoduras, Alba, Daniel Ortega, Nicaragua
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