LaPrensa.hn »  Vivir
6 de 9 en Vivir  «ATRÁS   SIGUIENTE » 

La bella y poderosa Cartagena de Indias

Esta ciudad caribeña fuerte y altiva fue la primera en independizarse de la Corona española
11.10.08 - Actualizado: 11.10.08 04:17pm - Redacción: redaccion@laprensa.hn



Cartagena de Indias,

Colombia

Es sin duda una de las más bellas ciudades caribeñas, pero además de su atractivo, Cartagena de Indias siempre ha sido fuerte y altiva. Fue la primera en 1811 en declararse independiente de la Corona española y en sucesivos años se defendió de la metrópoli con tanta bravura que se ganó para siempre el apelativo de "La Heroica".

Desde el cerro de La Popa se contempla una vista excepcional de la bahía de Cartagena de Indias y de las ciénagas; desde la impresionante fortaleza del Castillo de San Felipe se observa, sobre todo, la bahía y la ciudad amurallada.

La fundó en 1533 Pedro de Heredia, quien aprovechó sus condiciones de puerto natural y su bahía recogida. Se convirtió pronto en una de las principales ciudades españolas en América, por donde se embarcaba el oro a la metrópoli y, por tanto, en apreciado botín, codiciado por las potencias europeas y los piratas.

Esta condición moldeó a Cartagena, que todavía mantiene la belleza de su urbanismo amigable e invitador al paseo en su reducto protegido por las murallas que, junto a los castillos y fuertes extramuros, dan a la ciudad su otra característica: el poderío.

Blas de Lezo, "El Teso"

Y la historia así se lo reconoce tras los múltiples asedios y asaltos sufridos a lo largo de su historia, de la que forma parte con especial devoción para los cartageneros Blas de Lezo, el defensor de la ciudad que en 1741 logró evitar, con un número reducido de españoles al mando de una tropa de indios y esclavos, su toma por la armada del inglés Edward Vernon, la más grande vista hasta entonces, con 186 barcos y 27 mil hombres que durante dos meses la asediaron.

Blas de Lezo, tuerto, cojo y manco, tiene una estatua en Cartagena de Indias y el reconocimiento histórico de los cartageneros que siguen refieriéndose a él como "El Teso", el duro el firme y el inflexible.

El Castillo Grande y el de Manzanillo son los guardianes de la bahía y de la ciudad que se protegió con recias murallas salpicadas de baluartes.

Sus fortalezas y su recinto amurallado fueron declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1984.

Hay que pasearla despacio o recorrerla en calesa, pero varias o muchas veces, para disfrutar de sus calles, de sus plazas, de su ambiente alegre y colorista; detenerse cuantas veces uno crea conveniente para admirar una vieja casona, un convento, un balcón; para recorrer desde el exterior, frente al mar, todo el perímetro de las murallas.

La Puerta del Reloj, frente al moderno Centro de Convenciones, da acceso al interior de la ciudad amurallada, que durante el día es un hervidero de gentes, un bullicio constante de vendedores y un trajín continuo que provoca buscar la sombra para aliviar el calor y la humedad. O mejor, si es en las horas de la mañana, buscar el alivio de un recorrido en barco hacia alguna de las islas próximas o de la playa, donde las "palenqueras", descendientes de los esclavos de los reductos libres, palenques, con sus amplias faldas y sus frutas portadas en bandejas sobre la cabeza ponen color al ambiente.

Atractivo sabor colonial

La ciudad se ha convertido en el destino turístico por excelencia de Colombia, tanto nacional como extranjero, y, dada la mejoría de la seguridad en todo el país, ha comenzado a atraer también a los grandes cruceros estadounidenses que durante años evitaron amarrar en su puerto.

Al cruzar la Puerta del Reloj, bajo las murallas, la bienvenida la da la plaza de los Coches, un antiguo mercado de esclavos que en la noche se convierte en un animado conjunto de bares, discotecas y restaurantes; un poco más al sur está la tranquila Plaza de la Aduana con casonas coloniales junto a la hermosa fachada de la iglesia de San Pedro Claver, donde se hallan los restos de este defensor de los esclavos.

Todo está muy cerca, las vistosas casas con sus balcones y sus calles estrechas invitan a caminar con calma para, sin darse cuenta y sin necesidad de planos, llegar a la Plaza Bolívar donde se sitúan la Catedral Mayor y el más llamativo Palacio de la Inquisición con su sobria fachada de piedra.

En cualquier rincón se pueden ver portones de antiguas mansiones, unas habitadas, otras convertidas en restaurantes o centros de distintas instituciones, casi todas con frescos patios interiores que invitan al reposo momentáneo.

La plaza de Santo Domingo es uno de los lugares más atractivos del "corralito de piedra", como también se denomina a la ciudad vieja, donde ante los impresionantes claustro e iglesia dedicados a ese santo se despliegan terrazas de cafés y restaurantes bajo árboles que regalan la sombra de sus ramas, durante el día y el bullicio de vendedores de artesanías y músicos durante la noche.

El amplio, sobrio y precioso claustro de Santo Domingo, que es la sede de la Cooperación Española, donde se imparten cursos y se programan exposiciones y conferencias, fue restaurado por la Agencia Española de Cooperación Internacional, Aeci, que está haciendo lo mismo con la iglesia.

Más recatada, y por eso mismo quizás más agradable y acogedora, es la Plaza de San Diego, pero por cualquier calle que uno tome se topará con otras plazas, limpias encantadoras como tantos y tantos rincones que ofrece Cartagena de Indias.

Merecen también mencionarse los antiguos conventos de Santa Clara y Santa Teresa, junto a las murallas, convertidos ahora en lujosos hoteles, o el Teatro Heredia, una joya del neoclásico.

Un paseo nocturno extramuros o incluso hacia la zona turística de Bocagrande ofrece otra visión de la ciudad, que sobrecoge por su belleza con la iluminación de las torres y cúpulas de sus iglesias y conventos, y por la fuerza que transmite la fortaleza del Castillo de San Felipe.

"La Heroica" no defrauda, se mantiene y ofrece amable todos sus encantos al visitante.

Historia

Fue fundada en 1533 por Pedro de Heredia, que aprovechó sus condiciones de puerto natural y su bahía recogida. Pronto se convirtió en una de las principales ciudades españolas en América, por donde se embarcaba el oro a la metrópoli y, por tanto, en apreciado botín, codiciado por las potencias europeas y los piratas.

Compartir     Digg it!   Delicious   Technorati   MyYahoo   Furl  
opciones de texto  « AGRANDAR  ACHICAR » 


Impresionante la vista del castillo de San Felipe de Barajas.
Impresionante la vista del castillo de San Felipe de Barajas.

NOTICIAS RELACIONADAS

» 
» 
» 

TODOS LOS TITULOS DE ESTA SECCION

» 
» 
» 
» 
» 
» 
» 
» 
» 

   OPSA Todos los Derechos Reservados © 2009