Honduras
Después de un plácido fin de semana, volver al trabajo resulta, a veces, aburrido y monótono. Si usted, como adulto, siente pereza de iniciar otra semana de labores, piense que un niño también experimenta esa sensación de "qué pereza", la cual, en ciertas ocasiones, es normal.
Cuando asistir al colegio se convierte en una pesadilla y nota que su hijo ha desarrollado cierta "fobia escolar", es hora de preocuparse.
Los primeros días de clase o el cambio de colegio son unas de las razones por las cuales un menor no quiere ir, ya que esto le implica ser aceptado y reconocido por los demás; en otros casos, las amenazas de los maestros o compañeros, lo cual se conoce como "terrorismo psicológico", despiertan miedo.
Hay ocasiones en las cuales las críticas de los errores que comete hacen que el niño se sienta incapaz de cumplir con sus deberes y, por tanto, se resista ir al colegio.
Si son pocos los reconocimientos y más los señalamientos, puede convertirse en una persona insegura e indecisa frente a la vida.
La sobreprotección tampoco es la salida: los padres no deben solucionar de forma inmediata los problemas, ya que él debe aprender a afrontar las situaciones adversas.
Obligaciones
Aunque en la primaria puede ayudarle, no es conveniente que se las haga porque podría entender que no puede manejar sus responsabilidades y que requiere de la colaboración de terceros para responder por sus labores académicas.
Hasta los 6 o 7 años colabórele con sus trabajos. Más adelante, debe adquirir cierta autonomía.
"También pueden sentirse amenazados por actitudes de los maestros o puede sufrir un trastorno de ansiedad en el cual piensa que algo malo le puede suceder a sus padres mientras él está en el colegio y prefiere quedarse en casa ‘cuidándolos’", afirma el doctor Álvaro Franco, médico psiquiatra infantil.