Con frecuencia se opta por formar equipos de trabajo que permiten desarrollar acciones concretas en beneficio de la empresa y en función de logros excepcionales.
Ricardo Fúnez, asesor de talento, dice que no obstante, algunas veces estos esfuerzos no se traducen en resultados positivos debido a los problemas que las personas llevan al equipo y los que surgen entre los miembros.
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Indica que hay varios factores que se deben aprender a corregir para lograr los resultados, entre ellos el estilo de liderazgo y del cual el elemento esencial para que el equipo funcione radica en la persona que es designado como líder. También el líder debe aclarar a cada miembro del equipo cuáles son las acciones concretas.
Fúnez explica que a veces las personas tienen los recursos para trabajar, pero no saben qué se espera de ellos y que lo más probable es que dejen de usar estos recursos o los desperdicien.
Reconoce que muchas personas por su formación profesional o su experiencia previa no son capaces de adaptarse a las acciones del equipo y muchas veces generan hasta una “cultura antiequipo”, si esto no llega a superarse puede traer divisionismo o simplemente falta de comunicación o coordinación entre los miembros.
Las nuevas tendencias de aprendizaje y formulación del liderazgo hacen mucho énfasis en los procesos mediante los cuales se abandonen las formas de medida ante los errores y se adopte una visión de aprendizaje.
