Las personas somos muy distintas unas de otras. Esta realidad se hace más evidente cuando se tienen responsabilidades en la dirección y gestión de plantillas: lo que motiva a un empleado no es necesariamente lo que motiva a otro.
Pero existen motivadores universales que pueden mejorar el ambiente de trabajo y los resultados obtenidos a corto plazo.
Luis Fernando Gutiérrez, asistente administrativo, dice que si quiere delegar debe favorecer la autonomía de sus trabajadores. Cuando fije objetivos debe tener presente que cada persona tiene aspiraciones distintas dentro de la empresa. “Haga partícipes a los empleados de los logros de la firma. La objetividad en la evaluación del desempeño debe convertirse en una norma inapelable”, sugiere.
Permita que cada trabajador exprese su propia forma de ser; la confianza es la base de su productividad.
Las decisiones
Gutiérrez indica que cuando adquiera el hábito de involucrar a los empleados en la toma de decisiones que los afectan directamente, descubrirá que en muchos temas puede solicitar su opinión, desde la simplificación del proceso de elaboración de un producto hasta una mejora introducida en el procedimiento para impartir la formación.
“Lo más importante cuando se tienen trabajadores bajo responsabilidad no es la cantidad de poder sobre ellos, sino cómo utilizar ese poder. Debe tratar de que se conviertan en colaboradores y para lograrlo debe darles la libertad de tomar algunas decisiones”, añade.
Prepare con cada uno una estrategia de desarrollo personal y de adquisición de nuevas habilidades dentro de la compañía.
