Honduras
De la adolescente Sharon Clariveth Flores Zúñiga, de 16 años, integrante de una mara, era el cadáver encontrado el martes en una caja de cartón en el barrio Perpetuo Socorro de Comayagüela con un mensaje de advertencia para los extorsionadores.
Dolientes se presentaron el mismo día en horas de la noche a retirar los restos mortales y confirmaron que la infortunada tenía su domicilio en el barrio Los Profesores.
El cuerpo de Flores Zúñiga fue descubierto en horas de la tarde frente a un taller de mecánica, a pocos metros de la estación gasolinera Shell Cabañas, en una caja con un chongo verde, por lo que las autoridades realizaron el reconocimiento legal.
Según el contenido del mensaje, los cuerpos de investigación policial sostienen que podría tratarse de un ajuste de cuentas en represalia por el cobro del denominado “impuesto de guerra” de parte de mareros que son enviados por los cabecillas que guardan prisión en las cárceles del país.
Agentes de la Dirección Nacional de Investigación Criminal, Dnic, continúa en las averiguaciones orientadas a esclarecer el crimen e identificar a miembros de asociaciones ilícitas que se dedican a cometer fechorías en contra de ciudadanos que trabajan en diferentes actividades.
Raptada el lunes
Una pariente de la víctima reveló que dos hombres y dos mujeres llegaron el lunes en horas de la mañana a sacar de su vivienda a Sharon Clariveth y se la llevaron con rumbo desconocido.
Por la noche las mismas mujeres llegaron a preguntar por la menor, según los dolientes, para hacerles creer que no sabían nada en torno a lo que sucedió.
La hipótesis que maneja la Policía es que la víctima era utilizada para recoger el dinero de las extorsiones a trabajadores del transporte urbano, en pulperías y en puestos de venta de comidas, entre otros, lo que está en proceso de investigación.
Los grupos de extorsionadores que operan en las principales ciudades del país, utilizan a menores de edad tanto para enviar sus notas amenazantes como para recoger el producto de sus fechorías, cuando sus víctimas se dejan intimidar y prefieren dar la cantidad de dinero que les exigen.