Honduras
El agricultor y comerciante de frutas Danilo Rivera Hernández, 39, fue ultimado ayer al mediodía junto a su hijo de 18 años por desconocidos que les dispararon desde una camioneta cuando las víctimas abordaban un vehículo.
Rivera Hernández tenía un puesto en el mercado Medina Concepción, donde vendía frutas de temporada, que él mismo sembraba.
Ayer sábado, como era costumbre, salió muy temprano de su casa en la colonia El Cerrito, sector Rivera Hernández, en compañía de su hijo con todas sus herramientas de labranza para realizar mantenimiento y limpieza del sembradío de sandías que tenía en Villanueva y pagar a los labriegos que trabajaban con él, informó un pariente.
La víctima llegó al puesto del mercado para continuar las labores en compañía de su esposa sin imaginarse que sería su último día junto a su familia.
Minutos antes de las doce se subió al carro y segundos después fue asesinado en compañía de su hijo Erwin Danilo Hernández.
Padre e hijo habían llegado del sembradío de sandías en Villanueva.
Según los datos recabados por la autoridad, varios individuos en una camioneta Runner blanca lo estaban esperando en la quinta avenida, contiguo a la escuela República de Cuba.
El cuerpo de la víctima presentaba al menos 17 perforaciones de bala calibre nueve milímetros.
Los cuerpos fueron retirados de la cabina del vehículo por las autoridades correspondientes.
El fatal suceso ocurrió a las 11.40 de la mañana de ayer.
La esposa de Rivera y varios parientes se hicieron presentes al lugar del crimen llorando sin consuelo por la pérdida; se negaron a hacer declaraciones a los medios de comunicación.
La Policía los interrogó para establecer un posible móvil del doble homicidio, que tiene características de asesinato por encargo.
El hecho provocó la sorpresa y la indignación de muchos pequeños comerciantes del sector.
Algunos conocieron al occiso y a su hijo y testimoniaron el trabajo honrado de Danilo y su dedicación diaria a luchar por un mejor nivel de vida de su familia.
Al momento de su muerte vestía camisa blanca y pantalones azules y portaba sus documentos y dinero, por lo que se descarta el robo.
Su hijo Erwin vestía bermudas azules y la camisa de uno de los equipos finalistas de la Liga Nacional.
