México
El cuidador de la casa de un sacerdote texano en México ha sido sentenciado a 37 años de prisión tras confesar que mató a su empleador, dijo una jueza el jueves.
Fue la sentencia más dura que Manuel Martín Torres podía recibir por matar al cura Jesse Euresti el mes pasado, explicó la jueza Nancy Domínguez. Debido a que Torres confesó su crimen, la jueza estaba obligada a reducir en al menos una cuarta parte la sentencia máxima de 50 años que enfrentaba.
El mes pasado, el cuidador hondureño dijo a la policía y a reporteros que atacó con un machete al religioso luego que se enteró de que Eurasti lo había echado de la casa en Nuevo Laredo, al otro lado de la frontera de Laredo, Texas.
Torres dijo que estuvo viendo al sacerdote durante el último año, y que lo visitaba cada lunes en Nuevo Laredo.
El religioso desapareció a principios de abril tras ir a la casa de Nuevo Laredo que había comprado en septiembre para repararla. Un vecino llamó a la policía tras hallar sangre en el garaje y en su cuarto, manifestó la sobrina de Eurasti, Beatrice Ríos. Su colchón y un pedazo de alfombra habían desaparecido.
El cadáver del religioso fue hallado cerca de una semana después en una carretera de Nuevo Laredo, luego que Torres presuntamente llamó a la familia del cura para exigir 3.000 pesos, unos 220 dólares, por información sobre su paradero.
La policía dijo que la familia pagó menos de lo exigido y Torres fue detenido cuando intentaba sacar el dinero del banco en el estado sureño de Chiapas.
Torres sostuvo que exigió el dinero a la familia de Eurasti luego que le robaron al tratar de cruzar la frontera en Guatemala.
Euresti era cura de la iglesia católica Cristo Rey en el sur de Austin, a la que asistió de niño.
