Honduras
Alejada de nuestros sueños costeños, Tegucigalpa ha sido siempre el último destino por visitar. Sus calles angostas, subidas interminables y gente vestida de sacos y corbatas "oficiales", son la antítesis de todo sampedrano, ceibeño y teleño (una lista corta, para no mencionar a todos los ciudadanos caribeños de esta parte del país.
Sin embargo, sería injusto no mencionar las cosas positivas que posee la capital.
Hoy quisiera hablar de dos de ellas, que merecen especial admiración (y envidia): una, el Centro Cultural de España en Tegucigalpa, Ccet, y otra, el Museo para la Identidad Nacional, MIN. Dos verdaderas fuentes de cultura y arte para orgullo de Honduras.
El Ccet presenta en estos momentos la exposición fotográfica "Ibérica", de Ricky Dávila.
Dávila es uno de los más reconocidos fotógrafos españoles contemporáneos.
Ganador del World Press Photo (1993) y del Premio Ortega y Gasset que otorga el diario El País, Dávila se presenta en Honduras después de haber estado en Colombia, Perú y Ecuador.
Recorrido
Retratos en blanco y negro, de ciudadanos comunes de la península, nos relatan mil historias cotidianamente humanas que trascienden fronteras y nacionalidades.
Enriquecida por paisajes capturados espontáneamente, nos muestran el "documentalismo subjetivo" que tanta falta nos hace apreciar en estas tierras llenas de fotografías textuales, sin profundidad psicológica.
Ésta es una exposición de categoría mundial que vale la pena visitar.
La misma categoría exhibe el MIN en todas sus instalaciones.
Para mi gusto, el MIN es el mejor museo de Honduras. Un maravilloso teatro virtual dedicado a Copán nos abre el apetito por nuestra tierra.
En las salas permanentes se resuelven interrogantes sobre el origen geológico del país, los primeros pobladores, el arte rupestre, el mundo maya y los primeros conquistadores y exploradores del territorio patrio.
Paso a paso, aprendemos de coloridas impresiones y utensilios utilitarios y ornamentales, sobre la vida en la época colonial y los difíciles años de la independencia con las continuas guerras que siguieron.
La cuarta y última sala permanente tiene por título "Honduras eres tú" y está dedicada a los grupos étnicos que también nos definen. El Museo para la Identidad Nacional es sin duda una maravillosa casa donde se guarda y venera nuestra memoria histórica como nación.
Equipados con adelantos tecnológicos y con la correcta actitud, sus pasillos y salas nos permiten divagar con la imaginación, por los senderos de un gran sueño: una Honduras mejor. Ésta es la Tegucigalpa que debemos ver con nuevos ojos. Gracias al Ccet y el MIN, ésta es la otra capital.