Honduras
Antes los sicarios ocupaban las cañeras de la ciudad para ultimar a sus víctimas, pero ahora el escenario de sus crímenes son los matorrales, potreros y desvíos de Ticamaya.
Ese sector ha sido bautizado como "Botadero de cadáveres" por el alto número de muertes violentas que se suscitan, cuyos autores tienen como aliados la poca vigilancia policial y lo desolado de la zona.
La mayoría de los hombres y mujeres que matan en Ticamaya aparecen atados de pies y manos.
Eso indica que a las víctimas las traen de otros lugares en carros para quitarles la vida.
Oficiales de las unidades policiales del sector de la Rivera Hernández que tienen bajo su responsabilidad Ticamaya indicaron que por ese sector transitan muchos miembros de bandas del crimen organizado.
Señalaron que la zona es una de las rutas de escape de los delincuentes dedicados al robo de carros, quienes aprovechan la falta de iluminación y que la carretera es poco transitada, especialmente por la noche.
Retén las 24 horas
Las autoridades policiales de la jefatura metropolitana número cuatro han puesto las 24 horas un retén en la entrada principal de Ticamaya para prevenir en cierta medida los delitos.
"El objetivo del operativo es asegurarnos de que en las cajuelas de los vehículos no lleven a personas raptadas o sin vida, porque muchos de los cuerpos que hemos encontrado en este sector y las aldeas aledañas los han traído de esa forma para botarlos", aseguró la clase tres de la Policía, Brenda Pineda, asignada al sector Rivera Hernández.
Pineda señaló que la oscuridad y la soledad de esa carretera se prestan para que los sicarios o delincuentes la escojan como botadero de cuerpos o salida rápida de la ciudad cuando han cometido algún otro delito en el casco urbano de la ciudad.
Índices
Este año, en el sector que forman Ticamaya, La Balastrera, El Ocotillo, Rivera Hernández y Asentamientos Humamos se han registrado unas 40 muertes por arma de fuego.
En la mayoría de los casos, las víctimas son levantadas legalmente por las autoridades como desconocidas porque no portan documentos.
Uno de esos crímenes fue el del joven empresario Luis René Rendón, encontrado muerto a balazos el ocho de junio en el sector de Ticamaya, en el desvío de La Balastrera.
El cuerpo de Rendón no fue identificado cuando las autoridades hicieron el levantamiento porque no tenía ningún documento, pero al día siguiente fue identificado por su padre en la morgue de Medicina Forense.
Rendón fue raptado un día antes de ser hallado muerto, luego de salir de la casa donde celebraban el cumpleaños de su padre en la colonia Jardines del Valle.
Más patrullaje
El progenitor de Rendón relató que éste decidió irse a su vivienda a descansar antes de terminar la celebración y cuando llegaron a la casa de su hijo encontraron las puertas abiertas y él no estaba.
La Policía de Investigación indicó que en el caso de Rendón la hipótesis destacada es que lo mataron para robarle su vehículo porque no han encontrado su carro.
Agentes de la sección de homicidios de la Policía de Investigación dijeron que si hubiera más patrullaje de la Policía Preventiva podría bajar el índice de muertes en el sector de Ticamaya para que no sirva como escenario de los crímenes de sicarios.
Último femicidio en Ticamaya
En el "Corredor de la muerte", como es llamado el sector de Ticamaya, han ejecutado a varias mujeres.
El último femicidio registrado en ese sector fue el de una jovencita de 17 años el 22 de julio.
El nombre de la víctima era Brianda Marina Espinoza. Su cuerpo fue encontrado a la orilla de la carretera de Ticamaya. Según las autoridades policiales, Brianda residía en la colonia Sandoval y era integrante del grupo de coreografía de un centro bailable.
Agentes de investigación informaron que la joven fue raptada cuando esperaba taxi cerca de su trabajo.
La Policía asevera que cuenta con retratos hablados de los responsables de los crímenes de más de 60 mujeres, de los cuales al menos 20 casos ya están resueltos.
El 23 de octubre de 2007, autoridades del Comisionado Nacional de Derechos Humanos, Conadeh, dieron a conocer en Tegucigalpa un informe basado en publicaciones de periódicos.
El reporte refleja que cerca de 950 mujeres murieron violentamente en los últimos cinco años en Honduras, en muchos casos con ensañamiento y mutilaciones.
